Esa es la base de toda confusión,
encontrarse fuera después de haber
estado adentro, en el útero artificial
donde el abecedario resulta un número insurrecto
y los años un renglón de palabras calcificadas.
Esta es la casa en la que habito.
No tiene muros, candados que los
niños abren con sus abrelatas.
La casa donde nacieron mis padres
y mis abuelos. Aún recuerdo el te-
jado rojo de la tarde, la estancia
en un purgatorio amarillento como
calendario de la retaguardia,
el sonido metálico de una radio
que anunciaba el calor o la desidia.
(De Musicalidad de los tejados)
Adolfo Marchena




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fenicia dijo
Aquellas casas que visitó nuestra niñez y están tan presentes en aromas y sonidos...
kisses
27 Mayo 2011 | 11:46 AM