Musicalidad en las farolas
iluminando tenuemente las avenidas
los barrancos las callejuelas sin salida.
Vocales impersonales recorren
el asfalto aún caliente,
maduro como higo sureño.
Un hombre no sale de su asombro
cuando atiende al bando que proclama
la guerra, la primera de las grandes
guerras. Luego se supo, como se sabe
que el carmín se desgasta, se pierde
en la noche. Musicalidad de una luz
en el jazz ulcerado, en los estómagos
que retienen la mortaja, que juzgan
a través de los intestinos la palabra
el verbo la música de los serviles.
(De Musicalidad de los tejados)
Adolfo Marchena


Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

abril-ale dijo
Siempre un placer leerte.
Abrazos fortísimos.
26 Abril 2011 | 04:52 AM