
En el final de sus días
el sereno abandona las luces
para recluirse en sí mismo.
Hablo con las polillas de
mi cuarto, navego en la
embarcación, sin restos, hacia
islas remotas, muy adentro
de lo que fui, de lo que
he sido, envalentonándome cuando
doblo los semáforos y cruzo
los puentes de lo que fue
ayer una emboscada de reflejos.
Imagen: Ilse Bing



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abril-ale dijo
Qué decir, creo que mi silencio dirá mucho más.
Poeta, siempre un placer leerle.
Abrazos fraternos. =)
19 Agosto 2010 | 01:51 AM