Sempiterno león

a mi padre
te vi de joven en las azequias
bordeabas el camino como
saltimbanqui disparando
con una carabina
a los leones
que se pierden en nuestros cabellos.
me acordé de Corso
de una generación
de las enfermedades venéreas
de la guerra civil.
tú eras un niño en mis manos
y los muertos de las cunetas
tenían todos el mismo nombre,
eras la alpargata de un cura
que nunca se confesó.
ahora ya no distingo entre el poema
y el libro de recetas de cocina,
ahora que la declaración de la renta
me ha hecho humano.
y los leones recorren mi cuerpo
y lo infantil en mí vuelve como harapo
y sé que tuviste nombre
que volaste a dos mil metros
por encima de la cornisa
cuando no existía la enfermedad
ni existía el remedio.
adolfo marchena. Okina
Imagen: Brassai


Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

carlos-iguana dijo
ESTIMADO ADOLFO. ESPERO QUE ESTÉS EN PAZ-
14 Junio 2009 | 03:04 AM