
Rastreo la mirada
la conciencia
como murciélago
me acoplo
a la tejadumbre
de mi piel embaldosada.
Fue idéntica la música
en redoble de palabras
inversas a su proporción
de piel
-mi propia piel
y las ausentes-
Busco en la necesidad
un cuenco de arroz
que delimite mi hambre.
Nada más en la particularidad
de la sombra
de los bosques
cuya piel esculpe al cielo
un alarido de protesta.
adolfo marchena.
Imagen: Man Ray


Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

amedialuz_ dijo
El alarido se deja escuchar alto y fuerte... muy fuerte. Un abrazo.
13 Mayo 2009 | 04:55 AM