
El desencanto filtrándose
en el material de deshecho,
dos piernas niqueladas.
El hierro de la materia
como fugaz proclama
de los cirios empolvados.
Todas las puertas se abren
como piernas en la noche
postrándose a la resaca.
Siempre aparecen rostros
resignados por los años,
que parecían sepultados,
sin huella ni deleites,
sin escafandra, sin escondite.
Adolfo Marchena.
Imagen: Miroslav Tichy

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girasol dijo
Precioso poema, lleno de añoranza y tal vez ¿desilusión? Un beso!
19 Marzo 2009 | 04:07 PM