Hay días

Hay días en que te levantas y miras el cenicero, lleno de colillas y ceniza. La noche como tránsito hacia la vejez. No existe temor hacia el vacío, hacia la nada. Caracolas que tocan la trompeta. Miles Davis al otro lado de la línea. Comunica el despertador, de madrugada. No es escritura mecánica, como una escalera que conduce al cielo, que invoca al infierno. Se trata de un ave rara en el paraíso de Milton, en el zoológico de la escalera. Cuando tal vez no se tiene nada que decir, cuando todo está escrito en la cabeza. Hay días que resultan paralelos, días de incertidumbre; hay días que parecen aves
Adolfo Marchena.
Imagen: Berenice Abbott

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