DIARIO (11.06.08)
He corregido un relato a pesar de la jaqueca que me ha rondado intermitentemente a lo largo del día. Como el día gris la cabeza se llena de nubarrones. No por ello dejo de fumar. Varios artículos de una revisa literaria llaman mi atención. Uno de ellos se titula Don de lenguas y habla sobre algunos escritores que escribieron en una lengua no materna. Joseph Conrad, Vladimir Navokov, Elias Canetti; Samuel Beckett revolucionó la lengua francesa. En francés le resultaba más fácil “escribir sin estilo”. Medito sobre el estilo, sobre la afirmación de Beckett de que la lengua materna siempre lleva el peso del automatismo. Deduzco, más bien que el automatismo es una cuestión de álgebra literaria. Busco la definición y encuentro que “el automatismo es un movimiento filosófico, partiendo del hecho de que se puede crear de y a partir de todo. La creatividad pura sólo pertenece a la naturaleza y por tanto aprendemos a crear a través de la observación atenta, la intuición y la atención suspicaz de nuestro inconsciente“. A mi modo de ver la creación no resulta de una ciencia exacta. En el caso de Beckett todo viene dado por su temor a quedar a la sombra de Joyce. Bretón ya diría que “el surrealismo es automatismo psíquico puro…” Para quien gusta de adentrarse en los laberintos de las comparaciones o las ubicaciones no creo que en Esperando a Godot encontremos ciertamente rasgos de la definición de Bretón. Tal vez sea mi inconstante jaqueca la que me haga escribir estas líneas en mi diario para olvidarme de ella, pero vuelve como una arpía desatenta.
Cioran, escritor que adoptó la lengua francesa escribió: “No habitamos un país, habitamos una lengua. Una patria es eso y nada más”. Rasgando melodías inciertas o paradojas del alma le doy la razón a Cioran. Mi patria es mi lengua, cierto. Asumo el riesgo de ser mal interpretado si algún día mi diario sale a la luz, lo cual es bastante improbable. Un Freud oral. Puede ser. Miro hacia el cielo oscuro. Algunas luces jalonan la pared de enfrente. Podría seguir escribiendo, pienso, pero la jaqueca es más poderosa. Trataré de leer algo, antes de dormirme. Soñar con Orfeo y Eurídice, suponiendo que tengo una lengua tan pecadora como ciertos automatismos de mi alma. Mañana tal vez escriba, jueves 12... aunque tengo todavía varios relatos por corregir.
adolfo marchena. Okina Imagen: André Derrain


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