GRANEROS DE SEMILLA

Me aturde tu palabra y al un tiempo me seduce,
transporto los momentos donde no existían
los momentos que nunca coexistieron.
Como el flotar de dos moléculas en desapego,
girando en torno a un árbol cargado intensamente
de paciencia, esparciéndose de manantiales,
ideas fluviales de pupilas, abecedarios
desnudando las vocales, atrapando
las consonantes. Desnudez exacta
del caprichoso abecedario. Dame
tu A te doy mi Z y tracemos la posibilidad
de que nada más exista, tu desapego y mi dolor,
el quiste hidráulico de una vieja excavadora,
inservible, agotada, oxidándose bajo la noche.
Y de tanto morder, los dientes se afilaron.
Pero llegó la calma, llegó la calma, no la ausencia.
Todo petrificado como en un museo de cera,
salvo este incendiario que escapó del agua
de la muralla prendiendo fuego a las antorchas,
arrancando arquetipos a las llamas, consumiendo.
Todo queda en la memoria, tal vez como granos de
conmemoraciones, pero nunca quien se las merece,
el diluvio nos contempla, y si hemos de ser
sinceros, muchos madrugarán mañana,
a mi me aguardan los juglares, la danza,
el espejismo a convocarme sobre el agua,
más adentro de tu vientre, en tus infiernos,
en tus graneros de semilla, distinguiremos
entonces a qué atenernos, lo sabremos.
adolfo marchena. Okina Imagen: Marcel van Eeden

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laveron dijo
"Todo petrificado como en un museo de cera,
salvo este incendiario que escapó del agua
de la muralla prendiendo fuego a las antorchas,
arrancando arquetipos a las llamas,..."
de estos versos no me olvido más
3 Abril 2008 | 01:52 PM