MONOLOGO DE UN GATO SENEGALÉS
El ser humano es por naturaleza derrotista. Donde hay un escupitajo, en plena parada de autobuses o una avenida donde los niños juegan al clavifilo, ven un mar tumultuoso, de olas avariciosas, iridiscentes y quemarropas. Del mismo modo que si ven una cagarruta hablan de un estercolero. Los gatos no soportamos esos problemas, ni aun estando encerrados en prisión. Somos más prácticos o, a decir verdad, más pragmáticos. Aunque tendríamos que diferenciar entre los gatos salvejes y los gatos domésticos, quienes han llegado a humanizarse. En la prisión conviven dos gatos domésticos a los que les está costando la adaptación. Acostumbrados a comer esas latitas de carne con sabor a pollo y buey. Kurt me gustaba por eso. Comía cualquier cosa, incluso comida para gatos. Yo le veía más gato que hombre, acaso un jaguar chamánico. No tenía política, como los gatos salvajes. Nuestra política se basa en tomar el sol y tener siempre un plato de comida. El problema de los humanos es que tienen toda la comida que quieren pero no saben tomar el sol...

(extracto de Monólogo de un gato senegalés. Texto íntegro publicado en http://www.lacoctelera.com/perrodelcielo)
adolfo marchena. Okina
Imagen: Elisa Lazo de Valdez



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raquel-klairet dijo
Totalmente de acuerdo con esa obra. Me encantan los monólogos.
Saludos.
22 Febrero 2008 | 02:11 PM