NUNCA SABER DÓNDE COMIENZA EL RÍO

Caigo en tentaciones, una vez más la rueda del molino
que bordea la esfera, cerca de tus atalayas, minúscula
prenda que oculta el borde del granito, fuera yo dios
o la quinta esencia que traslada esa frontera tuya
hacia el territorio de tu mestizaje de mi tierra
y me deshago de la tórtola que anida en mi pecho,
ya tuvo suficiente calor, ahora que nacen nuevamente
las cartas y de nuevo los carteros recobran su trabajo.

adolfo marchena. Okina
Imágenes: Courbet

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