CUANDO HABLA EL LOBO EN LA ESTEPA DEL MENDIGO
UNA BALLENA MIRANDO A LOS OJOS DE CELINE
Ando playa sedentaria ya después de tantas idas y venidas,
no impiden los acantilados el paso alas ideas furtivas que
deriban en mil anclajes que quedasen disueltos por el salitre.
Persigo huellas en la arena, fina arena como labios de entremuslos;
aún mi memoria camufla los últimos restos de tu seda,
canibal que no escucha lel batir de su propia batidora,
como yo en estas sendas que buscan, buscan si tal vez, acaso
fueran tus labios los que van depositando las señales, un encuentro
para dejar de lado el próximo amanecer, las humanidades
invertebradas. No hay mayor éxito que aquel que no se logra
ni mejor batalla que la que se pierde. Dos más dos, un golpe
en pleno mentón, una guadaña poco afilada, tus piernas
sosteniendo el borde de la cama, mis manos sosteniendo
el borde de tus piernas. La playa, esta finísima arena,
como tus poros, más huellas, no detenerse, si te flaquea
el escondite que también reservado ocultas, si el indicador
se te dispara, rojo, todo rojo, y dices no más, acá me detengo,
estás perdido, la bala te ha alcanzado, la capa oscura sostenida
y la sombra ha hallado nuevo alimento para sus cachorros.
A lo lejos un enorme bulto, apresuro el paso, lo apresuro,
distingo, es una ballena varada, corro, me aproximo,
aún respira, tiene los ojos abiertos negros, profundidad
de acero, intuyento, ella sí, el final, mira a Celine,
y yo veo que mira a Celine: Pero no te desesperes
como Celine. Qué incierto, verdad, todos sangramos salitre.
adolfo marchena. Okina
Imagen: Literatura

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laveron dijo
Amo este poemario . Tengo el placer de conocerlo completo y sé que es invalorable.
SALUDOS!
26 Diciembre 2007 | 04:37 PM