BAÑERA DE PECES SIN CRISTALES. antología Literatura
PRÓLOGO
Hace ya tiempo que no escribo un prólogo y si en alguna ocasión lo hice fue para el libro de un autor determinado. Evidentemente, si la obra es compacta, conllevará implícita una linealidad que hará posible que su escritura/lectura fluya con mayor soltura. Tratándose de una antología la labor se me hace más difícil, debido a la diversidad de autores y temáticas, de modo que no puedes centrarte en un todo y sí disgregarte en esa variedad que implica la unión en un mismo libro integrado por voces con estilos propios pero que no conllevan una pauta fija. En el sentido de que no existe una temática concreta ni determinada o establecida. También se hace evidente que, con la obra que publica cada autor, bien en prosa o en verso, se hace difícil apreciar el estilo ya comentado (propio), pues la obra nos marca como un fogozano que nos hace intuir pero nunca concluir, aunque tampoco se trate de eso. Algo muy común en los aburridos prólogos –como puede ser este- donde pretenden poner en bandeja todos los entresijos de quien realmente escribe, donde se habla de cada autor, de cada autora, de sus hechos e incluso de sus intimidades, tratando además de elaborar un exhaustivo análisis de la obra, cuestiones que pertenecen al autor o al lector. Al respecto de las antologías, y no quisiera formular un ensayo, sabemos que algunas tienen su valor educativo, por definirlo de alguna manera. Antologías, sobretodo de generaciones pasadas, que nos aportan una idea de los nombres que escribieron en una época y un contexto determinado. Pero la antología se devalúa, a mi entender a comienzos de los noventa cuando, tal vez, tratando de buscar una nueva generación surgen antologías como ratas en un vertedero. Antología de la nueva poesía (añadamos cualquier aldea, pueblo, ciudad o país), antología de los feroces, antología de la diferencia o la experiencia. Dos movimientos creados en laboratorio tan estúpidos como inoportunos, que sólo crearon rencillas entre los escritores. Y, en fin, antologías de los amos y amas de casa, de los imberbes, de las mujeres que no se depilan o de los jóvenes que escriben con la mano izquierda o el codo derecho. Para ello tendríamos que profundizar y hacer un recorrido histórico desde la última década del siglo XX hasta nuestros días. Lo cual, supongo, no nos interesa. En la actualidad la antología que se publica, casi por imperativo editorial, es o suele ser un recorrido por la obra de un autor concreto y, en ocasiones, autores cuyo apelativo es el de consagrados que dados (con intención) a ello aprecian que formando un equipo de fútbol a base de talonario marcarán más ripios que el equipo contrario. Bañera de peces sin cristales se vislumbra como una antología, según la acepción del diccionario, donde se coleccionan fragmentos de obras literarias o artísticas. En el primer diccionario que he cogido al azar imprimen el verbo coleccionar. En esta antología no se ha coleccionado nada, al contrario. Nadie ha jugado a los cromos. De entre los autores y autoras que figuran, algunos se conocerán, otros no y la temática, a la que me he referido y tanta importancia dan los críticos literarios es amplía y no se ciñe a ningún vínculo. Encontramos poemas de amor, introspectivos, temporales, poemas transparentes o de trasfondo, breves poemas a modo de haiku… donde también se incluyen breves relatos e incluso un texto que conjuga la narrativa con el pensamiento y la filosofía. Para elaborar un buen pastel se necesitan muchos ingredientes. Los críticos que siempre buscan intereses particulares o ajenos, directamente proporcional al suplemento donde trabajen o la editorial que publique tal o cual libro, bajo sus parámetros inamovibles, dirán que esto es un gazpacho andaluz. Pues para la mayoría todo, como un bloque de granito, resulta A ó B. Pero a mi entender es en la diversidad y en el mestizaje donde encontraremos, a modo de escaparate sin anuncios de reclamo, diversas voces que pueden no tener nada en común y sí mucho que decir y que, por lo general, ante lo expuesto, se ven sometidos al olvido o rechazados por cuestiones no estrictamente literarias. Esta antología no es generacional pues participan autores que han nacido desde 1936 hasta 1981, que añadido a la diversidad de géneros y estilos me resulta aún más interesante como proyección de cara al lector o la lectora. Esta es la libertad de la palabra en la dimensión que cada cual quiera acogerla y adoptarla, sin caer en la siempre trampa de la comparación. Y como el prólogo suele ser repetitivo y aburrido sólo expresar que por mi parte ha sido un placer llevar adelante esta iniciativa, cuyas horas dedicadas han supuesto conocer a muchas personas, el interés que todos han mostrado y el apoyo que he recibido en todo momento. Ese es el mayor premio o logro que puede conseguir un creador. He de añadir que un autor, concretamente Ignacio Bruno, de Buenos Aires me ha lanzado la propuesta de formar o general una red, comprometida pero sin compromisos, en la que de momento intercambiaríamos nuestros contactos. La idea me parece sugerente y la respaldo como una iniciativa de una red donde no existan las normas que deterioran cualquier mercado. Un intercambio que pueda suponer, tanto para quien trabaja en silencio como aquel que prefiere un grado de intimidad, ese enriquecimiento personal y la posibilidad de conocer otras culturas, entre otros aspectos. Ante la iniciativa de Ignacio Bruno, a quien otorgo la idea, desea poner su primer grano indicando su dirección: nachonarval@gmail.com. Agradecer, por último, la oportunidad que me habéis brindado de volver a elaborar una antología que a mi parecer, tiene la fuerza de la distancia y el espacio. Sin olvidarme de aquellos que, aun no habiendo participado, han alentado esta propuesta que espero resulte cómoda para los participantes e incómoda para quienes dictan que todos los vasos son redondos. Decir más está de sobra; toman la palabra los autores y las autoras.
Adolfo Marchena. Noviembre 2007


Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

melita dijo
He estado un poco alejada de la coctelera, pero que bueno que ya está para nuestro deleite esta antología, espero con ansias recorrer sus páginas, aunque digitales, llenas de la inspiración de diversos autores.
A ver quienes estamos por acá, y que nos podemos regalar en el mejor presnte de todos los tiempos, la palabra. Buen Día Adolfo, como siempre, un placer pasar por acá.
16 Noviembre 2007 | 10:13 PM