DIFÍCIL DE EXPLICAR

Tu mirada, era difícil de explicar cuando dije, no, no puedo describirla. Hablar de brillos o contrastes, de olas que retroceden o de lunas abiertas. Abiertas al amanecer y a la última luz del día. Lo único en que podía pensar era en la extinción de los filósofos, en mi propia extinción. No existía manual, estadísticas o esos controladores de fotografía donde regulas las tonalidades y conviertes el cielo azul tenue en rojo de cereza. ¿Tenía algún sentido? No lo sé, era difícil de explicar. Un acueducto que recoge las aguas de otros ojos, cuando el hombre está sentado y el queso fundido se le queda pegado en el labio inferior, cuando el hombre está solo, en el extremo de una larga mesa de madera, donde dos cocineros comen apresuradamente. Una docena de platos con su servilleta y los cubiertos. Los platos que ocuparon los brazos de un camarero. Dos ancianos tomando vino y comiendo patatas asadas. Todas las conversaciones se mezclan. No se entiende nada cuando aterriza tu mirada. Es difícil de explicar porque todos los filósofos han muerto y yo he sido detenido acusado por intento de descripción. Difícil de explicar. Remuevo entre la tierra, los huesos de Russel, quien me dice que el pragmatismo, representa por una parte, un método y un hábito mental. No tengo método ni discurso y mi hábito mental se extravía cuando no sé explicar el trasfondo de tu mirada aunque trato de intuir el trasfondo de tus versos. No llego a la otra parte porque los huesos de Schopenhauer despiertan en ese momento. Y me dice que las escuelas enseñan para ganar dinero, y no persiguen la sabiduría. El hombre le contesta que la sabiduría es una rama quebrada, pero aún viva, resinosa. Tu mirada se apodera de la tierra de mis dedos. Es difícil de explicar cuando dejo de espiar las tumbas como un mísero mirón de cuerpos libres. El hombre ha leído con la frases en otro tiempo no catalogado por los siglos. Es esto, se dice, lo que vendrá, lo que no vendrá, lo que muere y no muere. Alguien diría eternidad y se equivocaría. Tal vez sea el principio de tu mirada. Pero sigue siendo difícil de explicar. Nunca supo el hombre descubrir tesoros bajo los hielos, nunca supo encontrar la palabra precisa cuando se le fueron siete vidas. Fue la mañana, no se sabe si en la prolongación de tu mirada, donde el sueño y el no sueño viajaban con la piel intercambiada, cuando los ojos del hombre se perdían en dirección contraria. Algo así debe ser su mirada, pensó, pero no estaba seguro, incapaz de escribir, incapaz de esbozar ni siquiera la pupila con un pedazo de carboncillo. Una lluvia de pestañas que se pegaban al cristal, el hombre sintiéndose un imbécil, con un dormirse las manos que le impedía atarse los cordones. Movió los pies, dentro de tu mirada. Era difícil de explicar, tratando de buscar un adjetivo o andar, andar, simplemente andar.
adolfo marchena. Okina
Imagen: Ralph Gibson
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del-amor-y-otros-cantares dijo
Qué inexplicable puede ser a veces la mirada de alguien especial, tan enigmática como el mundo que nos rodea y que a veces comtemplamos con ojos de domingo..Saludos cariñosos mi amigo..Chauuu!!Denise
6 Noviembre 2007 | 10:46 PM