SUENAN VIOLINES EN LA NOCHE

APERTURA Vibran las cuerdas de tu garganta lejos de todo cuanto retumba fuera de las orquestas sin violines y no temo a despertarme con un catarro donde el calor de tu cuerpo ausente derrite cada mañana los hielos que deposito antes de hacer la cama. ALLEGRO El último día de la reconquista de la no historia que zozobra ante miradas del pleistoceno donde festejé en un desierto frío la última copa del alcanfor de los armarios nuevos acariciando el lomo de un mamut o de un rinoceronte lanudo, jugando a ser yo antes de contemplar la caída de viejos continentes, antes del primer Stradivarius del mismo modo, con la misma paciencia, escondiendo la fórmula del secado de su madera en el suave deslizarse sobre las cuerdas donde ahora cuelgan las camisas.
Stradivarius
LARGO MA NON TANTO
Alguien que dice luz
dulce luz pero el hambre
como pesadilla pulcra
nos somete en ocasiones
a descerrajar con las uñas
latas de sardinas
caducas, arrojadas
a los contenedores de la noche
por los siervos de un gran
supermercado y un hombre
fumando un puro
en el salón de su casa.
Pero no tanto, no transcurrió
la esfera ni se deshizo
el cuadro, ni dieron volteretas
los antiguos cartabones
de madera, la que hubo
desechado Stradivarius
para dejarnos su recuerdo
en los violines de la noche.
adolfo marchena. Okina

Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

perrodelcielo dijo
hola Marchena,
pensarás que es adulación, pero a la Dirección le gusta mucho el poema ¿por qué no nos lo has regalado? ja ja ja
6 Octubre 2007 | 08:00 PM