LUCES DE UNA TARDE SIN FAROLAS
En esas ocasiones en que enmudeces
en que todo parece en deterioro,
circunstancias ajenas, voluntades robadas
en una estación de metro donde dejaste
un periódico, ocasiones en que quieres
decir todo aquello que quedó sepultado
en un cementerio sin lápidas, donde los
anónimos sentían la libertad de labios
no cuarteados, de la caricia que no requiere
invitaciones ni fábulas perversas como
un asesino en serie que apuñala las farolas.
En esas ocasiones en que todo parece
muerto, donde el silencio arrebata la constante
a seguir, paso a paso, el flujo de una mirada
y la tarde prosigue y prosigue y ese día
la noche no llega, los teléfonos suenan,
y delimitas un verbo para presenciar más allá
de los espejos el resorte que te conduce,
escalera arriba al desván donde habita un
único fantasma. Nunca te dice el nombre
pero nombra las cosas por su nombre y
te susurra, como agua de manantial en
levedad, te susurra... hoy no llegará la noche
pero dormirás todos los sueños de los niños
que esperan a la puerta de la escuela,
soñarás que es posible, que no importa la
distancia ni el equívoco. Sólo tú, en un
abismo con forma de pecho sin jaurias
sabiendo que la caída soportará tu peso.

adolfo marchena. Okina
Imagen:Van Gogh
nota: El cristal de Venecia tendrá su continuación

Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es
