VIAJO A CERO POR HORA (por nuestra imbecilidad)

VIAJO A CERO POR HORA
Ni siquiera saco el coche para pasear a la señora. No tendré que mirar por el retrovisor y contemplar sus muecas y el tiempo de sus temblores. Me basta con las muescas de la vida. Todo puede ser creativo hoy, dedicarme al jardín o ver una película francesa o simplemente mirar el paso de las nubes. La última película fue americana y lo último americano es el tiroteo de un chaval depresivo que se carga a treinta y tantas personas. Esto es el mundo. Hoy viajo a cero por hora, con lo cual, puedo ver la prensa y la estupidez mundial, la insensatez de los cobardes. Por una parte la cultura, que es el reflejo de lo que nada fue. Todos aquellos escritores que pasaron hambre –todavía los hay- o los pintores, cualquier género, todo lo parasitario, según las expensas. Ahora se columpian en hamacas y se venden a instituciones que debieran ser abolidas. No en sí, si no esas personas que manejan los hilos de un mundo petrificado, que al cabo, van convirtiendo en roca sin granito. Cinco altos cargos se paran a tomar un café, con sus chóferes esperándoles fuera, con el coche en doble fila. Y se forma un atasco. No sucede nada porque no somos ni tú ni yo. La historia, cíclica, no cambia, como los pañales, aunque cada vez sean más absorbentes. Siempre hubo y habrá castas. Viajo a cero por hora. La señora está en su cuarto ordenando sus joyas. Todos los políticos, con todas esas siglas, que pudieran confeccionar un diccionario, son los mismos reyes que consideraban el derecho de pernada como algo natural. El de cultura no te atiende porque mientras se la mama a su secretario, piensa que publicar una obra sobre la virgen desvirgada es sinónimo de escribir lo que el recientemente fallecido Kurt Vonnegut escribiese. Lo llamaron contracultura. Ahora dicen anti-social. Sucedió con Miller, Erica, El Marqués y otros tantos. Luego me vienen con la historia de las feministas y sigo a cero por hora. Y reciben más ayudas que un pobre pintor al que no le quedan colores con los que exprimir un cuadro. Existe un diccionario de ismos de los cuales muchos no merecen la pena. Machismo y feminismo. Cuando se llega a la radicalidad y contradice toda norma mental y todo derecho a ser libres, simplemente. No sé qué diría Voltaire. Sigo a cero por hora mientras la señora continúa con sus joyas. Hablan de igualdades cuando en realidad de lo que se trata es de joder al prójimo. Estamos viviendo en los mismos campos de exterminio de aquella turbulenta y sangrienta historia de una guerra que como todas las guerras son inútiles. La línea de Maginot no es otra que la que quedó y sigue en perpetuo sustento de quienes buscan, egoístmente, su función vital. Pero vivimos en guerra, en una constante guerra de estupidez, como aquello que dijera Francis Bacon: “Porque las conductas como las enfermedades, se contagian de unos a otros”. Pienso yo, aunque no exista, pero lo que pienso es tautología, aunque suponga un nexo de unión entre mi estupidez y la estupidez de la humanidad. No nos interesa otra cosa que el patrocinio de nosotros mismos, tocarnos el sexo pensando en la luna mientras la luna se pierde y nosotros sentimos que nos perdemos. Menos mal que hoy sólo he tenido que limpiar el coche, lo dije, y el jardín me relaja. El verde florecer de lo natural, de lo que no nos atenaza, para eso dijo Matthew Arnold que: “ cuando se nos pregunte qué es la conducta, responderemos: tres cuartos de nuestra existencia” Y veo un mundo de plañideras, ellas y ellos, frente a un altar donde rezan a un cristo al que luego, a la salida, donde siempre hay una mendiga, lanzan flechas de muerte y envidia, y otros pecados capitales. Mejor seguir a cero. Y llega el deporte, que se ha convertido en otra política y es como esos del Madrid u otros equipos, no sé de fútbol, que si no ganan se la ganan, los que han perdido, por supuesto. O cualquier otro equipo. El mío está en cuarta regional y no me supone ningún trauma. Cuando leo las cartas de las personas que escriben a los periódicos deportivos pienso, mejor seguir a cero por hora y leer a Shakespeare, por ejemplo. Izquierdas y derechas. Y el clero y la banca y todo lo que nos extermina y parecemos tontos (pues lo somos), cuando la economía sumergida, cuando los ricos nos empobrecen y toman champán de nuestros labios como si fuesen sus bocas nuestras mentes. Te comprendo Chinaski, aunque al final no te quedó más remedio que refugiarte en tu propia habitación (después de haber vivido en cincuenta pensiones), cuando te llamaron indecente y después te dijeron genio. Luego te dicen, vaya, eres divido, como la Comedia de Dante. Vivimos en un cortijo y el señorito nos dice que meemos de pie o sentados y nos ponemos de pie, sentados y casi siempre de rodillas. Menos mal que voy a cero por hora porque seguir sería limpiarle las joyas a la señora y prefiero cortar el césped. A ver si nos damos cuenta, no sólo de lo bobos que somos, también que el cielo tiene tonalidades. Pero nos importa un carajo y la Amazonía se nos va para abajo y dicen que el ozono son los pedos de las vacas y dicen que casarse entre hombres y mujeres tiene un límite y dicen que la eutanasia es un crimen y dicen que fumar es peligroso y dicen, mientras se emborrachan que ellos tienen hígado mientras los tripudos niños de Africa esperan trigo y dice que el aborto es un crimen. El crimen es no mantenerse, con lo cual, a qué traer que otros arrojan por la borda. Y llega una multiacional, Telefónica, Iberdrola y otras más grandes a las que pretendes hablar, protestar y sale una voz que dice: “marque el número uno si desea ser tonto, el dos si ya lo es”. Mentes del siglo XXI. Es lo que existe, megafonía y un niño de diez años hablando por el móvil como un ejecutivo follándose a su amante. Con Da Vinci no pasaba esto, o al menos, no nos enterábamos. Al menos diseccionaba mientras que nosotros nos disecamos Busco mecenas para no seguir a cero pero me quedo a cero por hora y espero que a la señora no le de por ir a comprarse un nuevo anillo o un camafeo porque hoy pienso, por una vez, que preferiría mirar al horizonte y no ver más que las montañas o unas vedettes o saltimbanquis y olvidarme de que todo esto me lo contó en sueños el concejal de cultura. Cuando entonces era niño, y paseaba por los bosques que ahora son lagunas de vacío.
adolfo marchena. Okina
Imagen: Jam Montoya (quien pretende ser excomulgado)


Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

magnolia dijo
embistes contra muchas cosas, no conozco tus circunstancias, puede que no te falte razón, y te expresas con mucha fuerza
un saludo
18 Abril 2007 | 09:10 PM