TE PEDÍ HABLAR, ESCUCHE UN JADEO
Sóla, en una ventana de claraboyas
donde ningún rayo penetra, supe que
lo ingobernable tenía nombre y el nombre
de una acequía tenía tu nombre.
Me desnude para que te dieras cuenta
de que no soy pero me hiciste ser
y sentirme desnuda.
Recuerdo el principio.
Ese es alfa de tus algas
en ojos de colores que oscilan.
Y me avergonzaba.
Pero ahora desnuda
te pido que hables,
no tórtolas, búhos incansables,
porque ya te pedí,
y el jadeo es sólo
de hambrientos.
Soledad Tuebis. Cabrales (Asturias)
Imagen: Werner Bischof

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Tuebis, lo ingobernable tiene nombre dijo
...conduce automóviles, pasea por tu barrio
y te espera para entablar un diálogo de plumas, brasas y vino fresco
9 Noviembre 2006 | 11:12 PM