LA ENSAIMADA SUPERA LAS MEDIDAS DE SEGURIDAD DEL AEROPUERTO
Llevaba tiempo ya sin comentar alguna de esas noticias que aparecen y tanto me gusta comentar. Tanto Neptuno me llevó a Neptuno. Pero es que, a veces, y más depués de las vacaciones, o te vas a Neptuno o ves que no hay espaldas detras de una sombra. El caso es que la joven Estefania Jerónimo no se imaginó -me remito al artículo, breve- que el regalo a su novio iba acabar en la Conjura de los Necios. Puestos a pensar uno dice, pues regalo unas bragas, un jamón o una rosa, tan vista, o se me olvidó, unos calzoncillos que te realzan el culo. La madre de la chica le regaló una ensaimada para el novio. Dice, en realidad, la noticia, para los padres del novio. Como la película. Pero se quedó en tierra. La ensaimada. En facturación del aeropuerto no pusieron pegas para llevarla en la cabina pero al embarcar la guardia civil, o la civil guardia, le obligó a dejarla por ser de crema. Bueno, imagino que si llega a ser de pólvora la decapitan allá mismo. De crema. Pudo ser de nata o de violento orgasmo. Pero la benemérita no entiende de eso. Digo yo, que como periodista, me las he ganado, por peyorativo. Y espero que no le siente mal a nadie, porque crema se vende legalmente. Entonces interviene el comité de seguridad del aeropuerto de Palma, que ayer, día 8, levanta la veda y permite que el postre mallorquín suba al avíón. Tuvo suerte el postre de no decir nada y mala suerte los padres del novio porque se supone que la crema llegará bastante pasada.
Charles Bouza. Laredo (Cantabria)
Imagen: Un poco ensaimada mallorquina, ¿no?

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