NOTA SOBRE ADOLFO MARCHENA
Este texto fue escrito con la inestimable ayuda del autor afincado en Vitoria José Luís M. d. Y. Ahora he sabido que Marchena ofreció un recital y que tras hablar con José L. le ha comentado su intención, por el momento, de no volver a un escenario. No sé el motivo concreto. Del mismo modo anuncia que no volverá a publicar en Literatura, algo que quienes le conocemos, sabemos de su palabra pero que también sus poemas o relatos vendrán de algún otro espacio. Y nos dice que siempre se le podrá encontrar, y escribir, y personalmente, en fin, que sigue estando pero requiere de un tiempo de tranquilidad y reflexión. Por supuesto sabemos que no dejará de escribir así como de pintar pues está trabajando el tema de las galerías. Ha comenzado una tercera etapa pictórica. He pedido permiso para la publicación de este texto, que data del 2005 y tengo el consentimiento para mandarlo y que Carlos lo incluya.
NOTA SOBRE ADOLFO MARCHENA
Me llamo, me llaman Charles Bouza. Pero lo mío es lo de menos ya de que tratamos de presentar una antología que, por edad me parece atrevida. Mi Charles Bouza he de advertir que fue porque nací en Lisboa. Para quien no le conoce es como un sol dentro de otro planeta. Y lo comento sin ánimo de exagerar. Bien, os diré que conocí a Adolfo en un hospital. Ambos nos encontrábamos comparecientes. Las dolencias no las cuento porque unos ya la saben y otros las sospechan. De lo que hablamos en nuestras camas blancas, donde el calor de la noche se hacia asfixiante, concluiré con algunos de su vida, antes de dar paso al comentario de sus poemas, o al menos esos poemas que me ha hecho seleccionar de varios de sus poemarios inéditos, que le han solicitado. Aunque hay que reconocer que algunos han sido publicados en revistas del estado, pero ha sido tal su afinidad que finalmente los he incluido. En la revista de poesía Río Arga, de su amigo Alfonso Pascal Ros, cuando estuvo en el consejo de redacción, de Pamplona en su número 112, 4º trimestre 2004 publicó:
…Soñar unos ojos que miran como bosque
En tus pies de alcohol sin sangre.
La tierra que nunca tuvo alambradas.
Con la visita de su amiga, escritora y traductora, Hella Kluge, tuvo la oportunidad de publicar en la revista alemana Drosophila (Literaturzetscfrif der Uni Bielefeld-Nr.10).
Cerca del río los peces contemplando
la nueva fachada de sus orillas
gramática y el verbo que sostiene
los pilares de sus aguas, la calma
y el cansancio tras el viaje, la hora
de volver al vocablo de la cena.
Las copas y el vino que se aviene
a la garganta, al contacto opaco
el sentido que madruga nuevamente.
El campo que no nos cerca con sus redes
invisibles al tacto de las manos,
la piedra que desdice la memoria
fe en los dioses, al paso de las huellas
derritiendo la tiniebla. Y llega la lluvia.
De libros nuestras pupilas acogiendo
páginas y plática en torno a la palabra,
el bostezo de una duda, la melancolía
de un instante, el símbolo perpetuo
de la encrucijada en nuestros mundos.
Más tarde un adiós dulcificado,
un tren que llega tarde, el hueco
del tambor repleto de flores de sauco.
Cuya traducción es de Hella Kluge y el poema en alemán comienza así.
Nah am Fluss betrachten die Fische gerade
De neue Fassade Iheres Ufers.
Este poema fue escrito el 15 de junio de 2000, con lo cual ya llevaba un bajage literario de catorce años. Porque Adolfo Marchena comenzó a escribir allá por el año 84 y desde entonces no ha parado su actividad literaria, más bien diría artística; poesía (dos libros publicados) incluido en varias antologías, finalista de un premio literario, radio, pintura, etc.
Pero he dicho que vamos a hablar de Adolfo Marchena, y así lo haremos. Nace en Vitoria y su infancia transcurre tranquila en el monte. Pasa grandes temporadas en una cabaña junto a su abuelo materno. Allí aprende de las plantas, de los árboles y de las restricciones que no pueblan una casa de aquellos días. Tal vez y no me quiero meter si no me lo permite el autor aquí reside una de sus claustrofobias. Adolfo Marchena odia los espacios cerrados, salvo el suyo (adecuado para su trabajo; e incluso a veces tiene que bajar a tomarse una copa para sentirse liberado) Las esperas le son ingratas y sentirse encerrado le provoca un nerviosismo que le puede conducir a cometer alguna locura. Pero nunca contra nadie, de eso estoy seguro. El caso que recuerdo que me comentó fue cuando acudió a la comisaría de la policía local para denunciar la desaparición de su propio cadáver. Esa noche la pasó en el hospital pero a la mañana siguiente ya había pedido el alta voluntaria, a pesar de la negativa de la psiquiatra y su auxiliar. Y él consiguió marcharse como si no hubiese pasado nada. Todo porque había denunciado la desaparición de su propio cadáver, como ya he comentado.
Adolfo Marchena se independiza muy temprano porque encuentra un buen trabajo y comienza una nueva vida. Se va de casa, concretamente a un bajo con terribles problemas de humedad en invierno. En ese momento trabaja y estudia por las noches. Pero los estudios y las compañías que tiene no le son favorables. Así que empieza a reivindicar en pro de los alumnos y alumnas. De hecho saca un folletín clandestino. Su vida es como lo fue antes de trabajar en la administración, cuando sacaba el FPI de auxiliar administrativo. Su problema en ese centro fue defender a una compañera. Luego llegó el resto. Hasta que consiguieron echarle.
A Adolfo Marchena se le murió un buen amigo de aquella época en un atentado de ETA. Cuando llegó al trabajo y vio la foto le reconoció. Carlos D. necesitaba dinero para ayudar en casa y se fue a la escuela de León. Y luego de chofer murió en un atentado. Carlos le pregunto a Adolfo si dejarían de ser amigos por ello. Adolfo le contestó que por supuesto que no, pero le advirtió que aquello acabaría separándoles. Al respecto Adolfo dice:
¿Odiar a los que mataron a mi amigo? Es como odiar a quienes le indujeron a ir allí a buscarse el sustento. Yo hubiese hecho otra cosa. Desde luego. Carlos y yo éramos los animadores del cotarro en las acampadas. Ahora tendría mi edad pero quién sabe quién de los dos estaría más jodido. Mira, una cosa te digo. Como suena, estoy hasta los cojones de todos los llorones que reciben ayudas. Y luego van reclamando a sus muertos. Es todo puro egoísmo. Yo no reclamo nada, me basta con su recuerdo y no entro en trifulcas. Pero es que hoy uno reclama hasta su oreja torcida. Y tengo también una amiga en el otro lado pero no puedo hablar porque tal vez ya me haya metido en un lío, esa es la licencia poética que tenemos, la libertad de expresión. Lo que sí digo es que no tiene delitos de sangre, algo que no apruebo. Y seguramente algún guardia civil me visite para interrogarme. Pero mira, si te soy sincero la política en general me da igual. ¿En qué cambia, en los conceptos, no en las acciones… Y te advierto que estoy para hablar de literatura. He cumplido el cupo… Porque víctima, mire yo soy la primera víctima y aún no he recibido un euro. Y le podría enumerar de qué soy víctima pero me callo por respeto a las víctimas y a mi mismo.
Se puede decir que a partir de aquella etapa comienza el declive de Adolfo Marchena. Pero no un declive literario, sino personal. Cambia de vivienda varias veces, sin adaptarse a ninguna. Durante dos años elabora junto a Kepa Murua la que será la editorial Bassarai. Este nunca le ha nombrado como precursor de aquella etapa y de aquel hecho. Dirige tres revistas, Factorum, cuyo último número Poesía al desnudo tiene bastante éxito..
Dice Marchena:
Lo que más me duele es que Kepa Murua no me haya nombrado en ninguna de sus entrevistas. La editorial la parimos entre los dos y ahora parece que soy un perro sarnoso. Bien, también los perros tienen sentimientos. No quiero emplear el típico dicho de arriero pero sé que cada uno se merece lo que tiene. A veces las cosas funcionan con el sentido común, simplemente. Durante aquella época trabajamos juntos y duro, planificamos, elaboramos y hasta que surgió el primer número, tanto en la editorial como en la revista. Y recuerdo que acudí a un encuentro de escritores en Huelva. Ahora no me llaman y aunque no entiendo el motivo, lo sospecho. En fin…
En el año 1992 Adolfo Marchena manda un poemario a Jose Luis Pasarín Aristi, director por entonces de la revista Amilamia. Anteriormente había estado en una revista que no tuvo ningún tipo de éxito. Pasarín le devuelve la llamada diciéndole que el poemario es muy bueno y que merece ser publicado. De esta manera surge el libro Cartapacios de Lucerna (Libertarias/Produfhi) Después de este libro Marchena pasa a codirigir la revista Amilamia. Ahí Adolfo aprende los entresijos de las revistas o publicaciones literarias y le va surgiendo una idea, que no abandonará hasta el número tres de Factorum, cuando se va a vivir a Plasencia (Cáceres).
En ese tiempo Marchena aprende los entresijos de una publicación: anuncios, ayudas institucionales, imprenta, maquetación, etc. Se puede decir en este caso que Jose Luis Pasarín es su mentor.. De hecho Adolfo prologa el libro escrito por Leopoldo María Panero y el propio Pasarín, Cadáveres exquisitos y un poema de amor.
Dice Marchena:
Yo escribí aquel prólogo sin conocer todavía muy bien la figura de Leopoldo María Panero, o diría la persona. Luego supe que hace "algo" a los que todos no tienen alcance. Y una cosa digo, de tonto no tiene nada, todo hace que su inteligencia sea un artificio más a sus muchos y amplios conocimientos...
Marchena lo deja todo y se va a vivir a Plasencia (Cáceres) con la hermana de un autor muy conocido. Durante dos años la relación funciona y nada parece que vaya a fallar. Y tal vez por uno o por otra la relación se deteriora. A Marchena le apoyan muchos periodistas pero el gobierno no hace nada porque éste se quede. En esos dos años Marchena trabaja en la radio: terminando en la SER en un programa llamado Peleando a la contra en un homenaje a Charles Bukowski. Por otro lado da clases de escritura creativa en un centro de personas que tratan de salir de la droga. A pesar de que la directora no daba un duro por el proyecto la cuestión sigue adelante. Cuando llega la ruptura sentimental Marchena ya ha publicado Proteo: el yo posible (libro ahora agotado)
Y Marchena vuelve después de todo a Vitoria, que al fin y al cabo es la ciudad que le ha visto nacer. Durante cinco años permanece apartado del mundo literario, salvo una lectura que ofrece en Zuazo de Kuartango (Alava) y alguna publicación esporádica como en Río Arga o Turia.
En cuanto a su poemario que tengo el honor de disponer, a pesar de que ha perdido gran cantidad de poemarios, como Dollogan, me ha entregado suficiente material para seleccionar y crear una antología para su hija Amanda, que es lo que pretende, ya que teme por su estado de salud.
Jacinto Luis Guerreña, en su prólogo a Las flores del mal de Charles Baudelaire edición Visor de Poesía, dice:
La poesía es asimismo, razón voluntad y caída
La poesía de Marchena sigue esas pautas, si bien hay que añadir una dosis de esperanza que no todo el mundo ve. De los poemas que se han seleccionado hay varios publicados en algunas revistas literarias. Contrafuga es un maravilloso poemario que se podría publicar como obra completa pero dado que esto es una antología me he visto en la tesitura de escoger aquellos que creí más oportunos. De El sueño de la razón produce monstruos, cogería todos. Este poemario está inacabado pero su fuerza, a mi entender, hace posible que cualquiera de sus poemas sea válido. ¿Y qué decir de Sofía Reis, uno de los heterónimos de Marchena? Su labor en este poemario va más allá de la razón. Marchena se adentra en la piel de Sofía y construye en ocasiones poemas que son de una calidad y un contenido inigualables. Y por último, Mi última palabra, es un poemario duro y cruel. Se ve que Adolfo Marchena está pasando por un mal momento; pero no lo sé, hace tiempo que no le veo, y ni siquiera me he atrevido a preguntarle el porqué de tánto dolor. Y existe un poemario cuyo título es De lejos, la derrota, que fue escrito para su última pareja, con el fin de que esta pudiera enviarlo a certámenes. Aquí apreciamos otra vez el juego de Marchena. Nunca deja de jugar con las letras, sin que ello quiera decir que no la respete. Porque para Marchena las letras son dios, como Zeus u otro personaje de cualquier otra religión. Es cierto que cuando me he visto muy jodido he recurrido a dios; ¡pero a qué dios?
Mira, dice, yo no creo ni dejo de creer. Sólo sé que en esta vida coexisten el bien y el mal. Y todo eso ha sido manipulado a lo largo de los años. Ahora se supone que tenemos una justicia, que no siempre lo es. Y dicen que somos delincuentes pasivos y debemos enfrentarnos a ello.
Para finalizar formular que la poesía de Marchena no deja indiferente a nadie. Que lo suyo no es el camino de en medio. El tira para un lado o para otro. Sin que sepamos muchas veces cuál es. En la antología se verá la cantidad de registros que tiene este autor, algo que sorprende. Porque uno siempre suele ser lineal. Sin embargo, Marchena es capaz de todo con la palabra.
Y para concluir, unos versos de Javier Krahe propicios para el tema:
Sin pena
me ordena
que escriba hasta diez
y que aplace hasta luego
mi fuego.
Es una insensatez...
Vida de artista (colección Visor de Poesía)
Por último testimoniar que los poemas aquí seleccionados pertenecen a los siguientes poemarios: Contrafuga, Del destierro, De lejos, la derrota, El sueño de la razón produce monstruos, En el nombre de Caín, Sofía Reis y Mi última palabra. Y me permit0o la licencia de desacreditar a cierta poeta (de la que no cito el nombre) que no incluyó a Marchena en una antología porque se presuponía que no tenía suficiente obra. Aquello fue un juego de espejismos, aquella antología donde publicaron, permítaseme la expresión, los más llorones. A mis ojos queda claro que si sobra, es sobre todo, obra. Que autores tan prolíficos y con tantos registros hay pocos como Marchena. Sólo espero que se haya recuperado de sus dolencias, pensando que también las hay internas.
Charles Bouza. Laredo (Cantabria) 2005
Con la colaboración de José Luís M. d Y. quien leyó toda su obra.
Y añadir, tras la conversación entre José Luís y yo, que Marchena ha venido a expresar lo que Cynthia Lennon responde ante una reciente entrevista:
Jhon era muy crativo, muy carismático, extraordinariamente complejo. Presentaba a los demás una fachada, pero no dejaba que nadie llegara al nucleo de su ser. Ahí dentro había un alma perdida.
No creo que sea el caso, si bien, es difícil llegar a su nucleo, pero no imposible.
Con mis saludos.
Charles.

Imagen: Miller por Brassäi
Servido por CARLOS IGUANA

Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

laveron dijo
Adolfo!!!!!!!!!!!! NO.NO.NO (cuánto tengo que repetirlo?)
qué sin sus letras quedamos "rengos"...
salí a ver tus orquídeas, tus bosques pero no te vayas!!!!!!!! lejos...
un beso
laura
24 Octubre 2006 | 03:27 AM