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La Coctelera

LITERATURA

Recuerda recordar

11 Octubre 2006

¿SERÁ PENSAR "AN-TI-SIS-TE-MA" , AMIGUITOS (TODOS) DEL NO PENSMIENTO?

Si nos atenemos a lo que las circunstancias actuales aparentemente exigen, es decir, disolución mente-cuerpo en masa amorfa, despersonalizada, fatigada, cansada de “ser” (que, sabemos, simbólica y connotativamente define algo más trascendente –y doloroso- que “estar”), ignorantemente feliz de su desunión con la Historia, la Filosofía, el pensamiento crítico, la verdadera literatura, etc... Brutalmente disgregada, alienada, alejada de un estado evolutivo que nos ha cohesionado a lo largo de milenios como humanos, deberíamos comprender, también, que semejante dejadez, apatía y aletargamiento, significa “agradable” muerte en vida; soltar riendas, volición desvirtuada, quebranto de lo que algunos denominamos psique, conciencia o espíritu... Y eso, querámoslo o no, psicológica e incluso genéticamente es un peligro: por “contagio” (y bien que lo sabemos, aun inconscientemente). Que con su pan se lo coman, sí, pero lo fatídico es su regurgitarlo y a distancia, impasibles, verlo.
Su reverso es la voluntad, la atracción por lo que, a un tiempo, asciende y profundiza; por algo que siempre está aún por realizar.
Hasta el siglo XIX, con todo su romántico spleen, su “anatomía de la desesperación” y su “Dios ha muerto”... con todo, el “aullido” no dejaba de ser un exacerbado canto al vitalismo, a la acción, a actuar antes que a “contemplar”... Partiendo de la Ilustración y de la Revolución Francesa, tenía, y era consciente de tener, aún, mucho por hacer, mucho por cambiar, mucho por decir... el Hombre. Y también en el siglo XX, predominantemente, fue así.
Evidentemente, pocos fueron los elegidos, relativamente pocos alcanzaban la genialidad, y evidentemente, muchos menos podían acceder siquiera a una simple alfabetización. Pero ahí tenemos, y su relevancia es indiscutible, a filósofos y escritores-pensadores que se dejaban, a veces literalmente, la piel, ya en el XVIII: A Montesquieu; al rebelde y varias veces encarcelado por sus escritos, Voltaire, a Diderot (también encarcelado, editor de la Enciclopedia Francesa), al perseguido Rousseau; al, primero prisionero, luego condenado a muerte y luego confinando en un psiquiátrico hasta su muerte, Sade, aún muy lejos de ser interpretado en su pensamiento, obviando la forma para ir al fondo; a Newton, quien defendió la interrelación entre todas las cosas, no sólo entre los astros; a Kant...
Quienes dan paso, luego, al Romanticismo y el realismo, al asentamiento de la inigualable obra de Goethe, a la relevante e influyente inspiración “psicótica” de Hölderlin, a Wordsworth y Coleridge, con su precursor uso inteligente de las drogas como elemento conductor y no como fin, al un tanto sobreactuado Byron, por muy “satánico” que fuese considerado, a Thomas de Quincey (“Confesiones de un comedor de opio inglés”), a los Shelley (uno gran poeta, expulsado de la universidad por sus escritos ateos y su mujer,, artífice de Frankenstein), a Keats, al que fue avanzado del surrealismo y que, desquiciado, se ahorcó, Gerard de Nerval, a Leopardi; a los sublimes y únicos, por estilo, Poe (admirado y traducido por Baudelaire) y Whitman, creador éste último del verso libre, jamás igualado en ese sentido, a la originalísima, siempre insociable, subversiva en cuanto modo y trascendental en su aparente sencillez, Emily Dickinson, a Guy de Maupassant, a los meticulosos y cerebrales, además de trágicos, en vida y obra, Tolstoi (siempre atormentado), o Dostoievski, éste, primero condenado a muerte para ser finalmente conminada esta pena por trabajos forzados en Siberia; a pensadores que darían un giro a la Historia, como Darwin y Shopenhauer... Más tarde, y quizá eslabonado, a la intuitiva y visionaria (y totalmente incomprendida, literal y literariamente) nobleza poético-filosófica de Nietzsche, o a videntes simbolistas (Nietzsche, a mi entender, también lo fue), como Baudelaire (allende el Romanticismo ejerció como maestro de su ruptura), a Verlaine, salvaje su relación con el genio salvaje de Rimbaud… Mallarmé, único en estilo, más allá de la palabra, o Apollinaire, padre, el antedicho de las vanguardias pero inmediato discípulo de los anteriores... A otro poeta-filósofo, Kierkegaard, que aunque insólito, resulta un tanto cargante con su “orfandad de Dios”, cuestión que jamás superó, dejándole en ese desamparo tan frecuente del que adolecen los nihilistas o los ateos que aún andan hoy atormentados por dudas a ese respecto...
Bueno, y qué decir de Marx, fílósofo, y teórico del comunismo, luego a todas luces prostituido y, aunque desconocido como tal, también poeta; o de Freud, cocainómano confeso y padre de un psicoanálisis que después fue reequilibrado gracias a sus discípulos, o de Rilke, o del extraordinario maestro del terror psicológico, de singular realismo enfermizo y asfixiante, Kafka, paradigma y guía no sólo de escritores, también de cineastas actuales como Cronemberg o Lynch...
Poco a poco, los antaño excluidos fueron teniendo acceso a la educación, incluso paulatinamente a una educación de mayor calado. Y no fue fácil, el camino estuvo repleto de obstáculos. Y de ahí, de ese “andar cuesta arriba” (y específicamente por ello, no desestimemos torpemente las crisis) brotaron nuevos movimientos socio-político-culturales, especialmente ya en el XX, donde hombres continuadores de las renovaciones del XIX, como Valéry, el “táctil” Proust, Gidé, Heidegger, el infravalorado (y superador de Freud), Jung, con su comprensión de una psicología que jamás podrá ser dogmática o totalmente científica, pues “la mente es como un río” y con la empatía psico-lírica de Reich, fueron claros continuadores de un proceso...
Y me refiero, complementariamente, a movimientos artístico-rupturistas, al futurismo, con Marinetti al frente, precursor del dadaísmo (Tzara y sus fieros manifiestos contra la primera guerra mundial, junto a sus inquietos drogadictos, desertores, artistas y pre-situacionistas, y por tanto pre- punks, dentro y fuera del Cabaret Voltaire), aunque luego cayera –Marinetti- en el nacionalismo más lerdo. Y me refiero, también, a la lost generation, más tarde, norteamericanos exiliados en París tras la guerra, con Ezra Pound, Dos Passos, Hemingway o Cummings, verdaderos maestros, entre otros, de Céline, del inclasificable e inimitable Bukowski, o Hubert Selvy jr., remando entre dos aguas (o ninguna), “entre la lost y los beat”, precursores, a su pesar, de esa tontería comercial del “realismo sucio”; al magistral surrealismo, con todo lo que representa aún de inteligente respuesta, creyendo más en el trasfondo que en la simple descripción... A la generación beat, con un genio como Burroughs, aunque él mismo renegara de cualquier rumbo clasificatorio, con libros como “El almuerzo desnudo” (llevado al cine por David Cronemberg) “Marica” o “Yonky”. Y quisiera plasmar como paradigma póstumo (evidentemente en base a mis criterios y es por ello que aquí y antes he obviado a decenas de autores)a Hunter S. Thompson con su "Miedo y Asco en Las Vegas", correctamente trasladado a película por Terry Gilliam.
Hasta la década de los 60-70, y especialmente por entonces, las universidades no sólo eran un hervidero de propuestas y acciones político-sociales... también surgían y continuaban genios en el ámbito cultural, como los situacionistas, quizá ya en un contexto de menor calado y mayor dogmatismo, pero la asfixia, el callejón sin salida, el “desencanto” (y aquí quisiera destacar, como dejándolo caer casualmente a, tiempo al tiempo, uno de los más singulares y mejores poetas de las letras hispanas, herencia directa del XIX más transgresor, insólito en nuestro país: Leopoldo María Panero) aún andaban lejos. Aún quedaban lejos las bajezas y prostituciones de hoy: Pensadores, artistas, cineastas, escritores, periodistas (y músicos, no hay color), ofrecían obras de calidad. Tan solo una ligera retrospectiva es suficiente para reflejar una aplastante evidencia: Ahora la situación se ha invertido; muchos son, toscamente, los alfabetizados, pero apenas nadie alcanza la genialidad (y mencionemos de paso cómo se ha devaluado dicho concepto). Pensar está mal visto, crea desconfianza… Los filósofos ejercen el papel de sociólogos, los sociólogos de cotillas voceros de modas, las modas lo dirigen todo, la prensa es arrastrada por “corrientes” social-descerebradas, cercanas a la prensa rosa, amarillista o a la telebasura (que es, prácticamente, toda la programación de ese nefasto invento, no nos engañemos por no parecer “antiguos”) y hasta se autodenominan “escritores”, auspiciados por patéticos críticos e imbéciles lectores. Los “escritores” (oficiales, claro)… Ah, que panda de cretinos mediátic@s y chupapollas.
Y, ¿a quién le importa? ¿Por qué leer, pensar con criterio, huir de la desidia, si aquí hace calor y afuera frío?

CARLOS IGUANA. BARCELONA

Imagen:Intelectual actual

Servido por CARLOS IGUANA Y..,

servido por marchenaescritor 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

laveron

laveron dijo

Se te olvidó LAUTREAMONT!!!!!!!(nacido en Montevideo, me anote un poroto, jajajajaja)
Y GUY DEBORD
Y DELEUZE (que le pega a Freud bastante bien)
podría seguir la lista

Pero el grande, es sin duda el Viejo loco y Alemán. Ni que fuera adivino...y lo enceraron tb. Y lo satanizaron y lo mal usaron ...y etc. Lo enterró la izquierda (por ignorante), lo uso la derecha por ignorante.
En fin!
laura

11 Octubre 2006 | 06:10 PM

G

G dijo

Yo también si me permiten aportaría dos nombres que creo no mencionas pero que me vinieron a la cabeza mientras leía: Antonin Artaud y Alfred Jarry

11 Octubre 2006 | 07:13 PM

LwC

LwC dijo

A favor! xD.
"Pensar? no es necesario! pensar solo supone esfuerzo, y total para que? si todos los pensadores fueron castigados será por algo no? Pensar no es bueno. Que piensen los del gobierno, que algo tienen que hacer no? a mi que me den televisión gratis con series gratis y pensar que piensen mis hijos en el cole, que ese es su trabajo"

"Sí, yo pensaba. Leía el periódico y a Lorca cuando estaba en el instituto."

uhm! Si... todos pensamos que el gobierno es una estafa y que son unos gorrones, o que la televisión perjudica la imaginación. O pensamos que el tabaco es malo para la salud... pero eso no hace falta pensarlo. Eso es lo que oyes en la parada del autobús un día cualquiera: "opiniones", en muchos casos propiciadas por lo que acabas de leer en la columna del periódico. Son sencillos pensamientos con los que entretener la mente para que no trabaje en otras cosas... (ideas). El pensar, el tener ideas nuevas estubo prohibido y ahora dicen que no, pero se consigue el mismo objetivo diriguiendo la mirada hacia otro sitio. O eso es lo que yo creo. Todas mis teorías se pueden abolir con argumentos.

Supongo que me corregireis o completareis algo, o por lo menos eso espero.

Saludos.

25 Octubre 2006 | 05:26 PM

Laura

Laura dijo

Me parece una gilipollez supina y muy significativa la de LwC. ¿Pensar que fumar es malo? No has entendido nada, tío. Eres el prototipo de" ciudadano silencioso" que tanto ama la derecha. ¿Tus hijos aprenderán en el colegio? Eres un desastre, seguro que tus hijos heredarán tu estupidez, y así, todo podrá seguir igual, eso sí, pintando "la fachada" de vez en cuando. Tú representas lo mediocre, lo que se lleva: "el hombre basura". ¿Por qué no te das un electroshock cada mañana?

26 Octubre 2006 | 08:19 PM

Laura

Laura dijo

Pido perdón a LwC. Crio que la idiota soy yo por no haber entendido el trasfondo. Lo siento, linda.

26 Octubre 2006 | 08:56 PM

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Sobre mí

adolfo marchena. Okina (1967). mucho por decir y mucho por callar- leyendo en metáforas de colores Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es
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