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La Coctelera

LITERATURA

Recuerda recordar

6 Octubre 2006

ESTA VEZ MI VERSIÓN COMPLETA Y SIN CONTRATIEMPOS

PANERO, NO SABES CUÁNTO ECHO DE MENOS LOS POEMAS
QUE ESCRIBISTE PARA MÍ

Te ofrezco en mi mano los sauces que no he visto
LEOPOLDO MARÍA PANERO

Cuando conocí a Leopoldo María Panero con mi antigua compañera Patricia, en 1995, fue uno de los días más desquiciados de mi vida: Fuimos al Manicomio de Mondragón a la hora prevista, las 10 h. Estábamos resacosos y no nos quisieron en la pensión la noche anterior. Patricia era y es alcohólica, yo también, (bueno, dipsómano, que para el caso)… Así que dormimos en el coche, que luego mentaré, y Patri, siendo las 9h, quiso un coñac; en principio yo me negué, pero qué coño, vengan dos copazos de coñac para eliminar la resaca y dos bollos de desayuno. Llegamos, no sé cómo, justo a tiempo, y allí estaba él, sonriendo, con la nariz pegada a la puerta de cristal cerrada. Cuando abrieron la puerta salió corriendo. Las batas blancas de los loqueros, como él gusta de llamar a los celadores y psiquiatras, peyorativamente, claro, nos dijeron “que esté aquí a las 22h. y, sobre todo, no vayáis a Donosti porque no volverá en condiciones”.
Yo entonces tenía un destartalado coche de 15 años que me llevó por toda España. Entramos en el coche, puse a Bob Marley y Leopoldo dijo “¡a Donosti1”, yo le respondí “¿a dónde creías que íbamos, tío?”.
Luego fue todo un entrar y salir de bar en bar. Se suponía que teníamos que hacerle una entrevista para Ediciones Sin Retorno, pero en el primer bar, una especie de “puticlub” de lo más feliniano (se empeñó a ir, antes que a cualquier otro lado, allí y sólo allí), nos ofreció dos pastillas que dijo no podía tomar con alcohol. Cuando llevábamos 8 o 9 cervezas empecé a perder el sentido de la orientación y, sencillamente, quedé semicatatónico, o más bien, semilobotomizado, ambos términos se adecuaban y fluctuaban en el contexto. Es más, también podríamos hablar de “sonambulismo entrecortado”. Patricia no me iba muy a la zaga, haciendo eses y riendo los chistes que luchaban por emerger, carajillados , bronquíticos y ahogados por el extraño y contagioso reír leopoldiano. Sobre las 21h. comencé a salir del trance y me vi caminando solo, sólo caminando… “¿Dónde está Patricia?” / “¿Dónde está Panero?”. Sentí un terrorífico y helado aislamiento; una sensación-alucinación desamparada. No sabía dónde estaba aparcado el coche, no reconocía ni conocía las calles. La gente pasaba a mi lado, creyéndome yo víctima de un muy mal chiste, una burla cruel y conchabada. Entré derrotado en un lúgubre y sórdido bar para tomar y comer algo. Así, rendido sobre una mesa, vislumbré, levantando la vista, adentrarse el espectro demacrado y levitante de Patricia. Su doliente semblante denotaba nuestra estrambótica empatía mental y anímica: “¿Qué podemos hacer ahora, en este ahora?”. Grises palomas malolientes nos rodeaban y sobrevolaban en tarde de otoño acechante. Balbuciente propuse acudir a la primera pensión que viéramos, aunque VER no es exacto en la trama.
Al día siguiente despertamos, como aún sin despertar, sin saber si nos hallábamos en Barcelona o en cualquier otro maldito lugar, no registrábamos mentalmente el entorno ni los contornos, aunque paulatinamente fuimos regresando a eso que algunos llaman realidad. Descendimos al piso de abajo y llamamos por teléfono al frenopático. Estaba “castigado”. Luego supimos, según explicó más adelante Panero en la radio, que le habían “atado a la cama y golpeado” y que andaba cargado de moratones. Como se suponía que deberíamos haberle entrevistado, le envié por carta las preguntas y tuvo la deferencia, no muy común en él, todo hay que decirlo, de responderme a los pocos días.(Encontramos el coche, claro). Luego aquello fue tomando forma y se convirtió en una bio-bibliografía premiada en 1998 por la revista rock-cultural Ruta 66, en la cual colaboro desde entonces entre rachas de melancolía y abstinencia etílica..
Ahora, “con un pie en la tumba”, como decía su fenecido hermano Michi, sentado sobre, precisamente, una tumba a Leopoldo en la oscuramente romántica e infravalorada película “Después de tantos años”, realizada veinte años después de la afamada “El Desencanto”, siendo, la primeramente nombrada, dirigida por el también fallecido Jesús Franco y la segunda señalada dirigida por Jaime Chavarri… Digo, ahora, es reconocido por algunos como el caso más insólito y único dentro de la Historia de las letras hispanas. Ahora, sí, ahora, ello es obligatoriamente refrendado, con la boca pequeña, por todos aquellos soberbios, grotescos y grises pedantes que en su día le despreciaron y ven atónitos como es traducido, respetado y ensalzado.¡Si lo traje a esta ciudad y hasta fue invitado a la Semana de Poesía de Barcelona! También convivió conmigo, con nosotros, cuando yo formaba parte de la Liga de Escritores Independientes. Recuerdo mi conversación con él sobre Lacán, que a mí no acababa de llenarme, y me dijo “es que Lacán es poeta”. Entonces lo vi todo claro. Demasiado lúcido para la estrecha mentalidad de todos aquellos que le tomaban por un vulgar loco.
Panero, no sabes cúanto echo de menos los poemas que escribiste para mí en Mondragón que, evidentemente se extraviaron, como nosotros, como pez desarraigado de su hábitat. Pero guardo como oro en paño tu carta, tu número de lotería firmado y la foto dedicada para Patricia y para mí, donde ambos aparecíamos plasmados.
Me permitiste publicar en Ruta 66 tu genial poema “Vaso”, de uno de tus mejores poemarios, “El que no ve” (1980). No al sistema, no al sistema penitenciario, no al sistema psiquiátrico, tal como son vividos y entendidos. Ya nadie ve, maestro.

VASO

Hablamos para nada, con palabras que caen
y son viejas ya hoy, en la boca que sabe
que no hay nada en los ojos sino algo que cae
flores que se deshacen y pudren en la tumba
y canciones que avanzan por la sombra, tam
baleantes mejor que un borracho
y caen en las aceras con el cráneo partido
y quizá entonces cante y diga algo el cerebro
ni grito ni silencio sino algún canto cierto
y estar aquí los dos, al amparo del Verbo
sin hablar nada ya, con las bocas cosidas
las dos al grito de aquel muerto
mientras caen las estatuas y de aquellas iglesias
el revoque es la lluvia fina pero segura
sobre ese suelo inmenso que bendicen cenizas
y caen también las cruces, y los nombres se borran
de amores que decían, y de hombres que no hubo
y de pronto, en el bar, tan solos, sí tan solos,
me asomo al pozo y veo, en la copa de un rostro
grotesco de algún monstruo
que ni morir ya quiere, que es una cosa sólo
que se mira y no ve, como un hombre perdido
para siempre al fondo de los hombres
extranjero en el mundo, un extraño en su cuerpo
una interrogación tan sólo que se mira sin duda
con certeza, perdida al fondo de ese vaso.

CARLOSIGUANA. BARCELONA

Imagen: Leopoldo María Panero, el último poeta

Servido por CARLOS IGUANA y...

servido por marchenaescritor 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

virginia

virginia dijo

´Genial poeta, genial poema. Te veo ahí, Carlos, y entiendo entonces cómo los que os dejáis la vida en ese lugar sois incomprendidos por un circo de trepas envidiosos que sólo ven dinero y un miserable terruño. ADELANTE.

18 Abril 2007 | 03:52 AM

CARLOS IGUANA

CARLOS IGUANA referenció

PARA LOS LETRAHERIDOS Y FUNCIONARIOS "POÉTICOS"

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28 Abril 2007 | 04:43 AM

CARLOS IGUANA

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PARA LOS LETRAHERIDOS Y FUNCIONARIOS "POÉTICOS"

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28 Abril 2007 | 04:43 AM

CARLOS IGUANA

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PARA LOS LETRAHERIDOS Y FUNCIONARIOS "POÉTICOS"

... y entiendo entonces cómo los que os dejáis la vida en ese lugar sois incomprendidos por un circo de trepas envidiosos que sólo ven dinero y un miserable terruño. ADELANTE.
18 Abril 2007 | 03:52 AM<!-- END::LABEL_USER_COMMENTS_FORM ...

28 Abril 2007 | 04:43 AM

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Sobre mí

adolfo marchena. Okina (1967). mucho por decir y mucho por callar- leyendo en metáforas de colores Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es
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