YA EL INVIERNO EN MI RECICLA
(a Carlos Iguana, con quien no pude comunicarme anoche, ante esa tierra...)
como un enano, Yo Cassady
Tú KafKa
cerca estuvimos
apenas hace horas
tal vez siglos
-¿existe el tiempo?
o acaso la distancia
tiene nombre de hora
sin pies o lagartijas
que nombran tormentas,
En asientos de coche
y cervezas de sabores
a tierra nunca labrada
donde saqué mi cuchillo
Para que nadie
entrase
hacia un pecho de
Sueños
interrumpiendo
un quejido
O
una sombra
Tal
vez una quimera.
Nada lejano
que ese entierro
al que asistes,
ahora tú
Allá
y la tecnología
Díme Verne
que viste el Globo
Submarinos que viajan
por mis venas
que son laberintos
Y ya mi derrota
se fue por desagües,
y me llamo doscientos,
pero subimos
como dos profetas
tu pelo largo
mi barba blanca
y nos espera
nuestra madre
Barbuda
y salimos al balcón
a pecho de fuego
-tiritan las pupilas-
nada importa,
sólo la presencia
de un grillo
que se cobija
y no quiere
Que le oculten la sombra.
y nos llaman locos,
de más maneras
que a las rameras
que sienten
como los paganos
las penetran
como sucios Emperadores.
Y decimos gloria
impertinentes somos...
-amanitas muscarias-
y luego nos duchamos
con agua de infarto
pero el sudor prevalece
y la piedra no es roca
Bajo nuestras axilas
llAmo llAmamos
estrellas... EscArabAjos
-acoso al rincón
donde me perdí
un antes de nacer-
nos susurramos
miradas, apocalipIs,
ya Nada ya Todo
no tiembla la Mano
tiembla el Poema.
adolfo marchena. Okina
(en tu espera, por ese epitafio)
Imagen: Werner Bischof

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