MARCHENA, SEÑALES DE HUMO
El motivo de mi retirada
(Para todo el equipo de LITERATURA)
Muchas noches, en Miranda de Ebro, una de mis últimas etapas, allá por el dos mil, a las tántas de la noche, Carlos Iguana y yo, sosteníamos conversaciones muy lúcidas sobre muchos temas, a pesar de los alcoholes y otras nubes que pudiesen poblar nuestras mentes. Por aquel entonces luchábamos por sacar adelante muchos proyectos, que casi todos, es cierto, quedaron en nada. Por muchos motivos, sobre todo políticos y de gente envidiosa. La envidia, qué decir...Y hace cuatro años ya no sé de él, como tampoco de otros y otras grandes gladiadores. Ley de vida, frase hecha. Proseguí mi camino, que venía de lejos, como son yo creo, todos nuestros caminos, salvo, sabemos los caminos de los mediocres, demasiados. Y nos creemos todo lo que dicen los periódicos, que son, todos, en todas partes, lo mismo. Portada-contraportada. Acá o allá, mandan los mismos. Personas, sí, que las hay buenas, y hay quien procede. Menos mal. Pero encima las pisan. Pero el resto, la mayoría, que llevan los mismos pantalones -lo dije- las mismas bragas o los mismos calconcillos, se van luego, y se pegan un festorro, es decir, una buena comidita que pagamos todos nosotros y nosotras, cuando nosotros y nosotras ahorramos moneda a moneda para ver una función en el teatro. Cuando se dieron cuenta de que Marchena hizo muchas cosas y ni siquiera le dieron las gracias, ni una palabra -y Marchena perdió mucho, en todos los sentidos- y yo no es que sea un personaje pero algo me llevo, quisieron que Marchena fuese más y vinieron oh oh queremos un proyecto... No, ahora, Marchena, cómo se escribe, quiere wankiki. Sí, la vida es así, ya perdí y encima te roban. Porque Marchena sale por la calle con una camiseta de saldo y un pin, y una gorra y unas zapatillas desgatadas y tengo un traje pero me aburre aunque le pongo esas tonterías para las polillas, que las voy a quitar -prefiero un traje muerto y que las polillas coman- y una cámara y una libreta y mi boli morado, mi color, siempre escribo en morado. Y tambíen siempre acabo hablando con mendigos, con niños, sus padres y madres, según estén separados o no, con negros, sudacas, chinos... y nos sentamos en una mesa, tomamos un agua, nos hacemos una foto o dos... y nos vamos tras un abrazo. Así que, cuando quieran me pongo las polillas. De modo que todas las fotos están autorizadas. Llevo demasiados años en este mundo, tengo que decirlo para quien no lo sepa, y sé quien sabe y por eso lo digo y para cuando quiera llegar que bese la Tirra Santa, que falta le hace. Porque la mayoría de las mentes están, simplemente, cerradas. Y creo recordar, y en el ensayo César lo escribe, pero le escuché, somos proyección. Es cierto. Y sin embargo, tumbaditos y tumbaditas, viendo la caja tonta, esa televisión de ocho mil pulgadas, más grande que un piso, vemos niños y niñas con barrigas que explotan, o bosques preñados que arden o talan -pulmón de Amazonia- niñas prostituidas o mendigos que buscan su vino. Pues eso es lo que NO DEBIERA estar permitido. Y todo el mundo, mirando, mirando... y encima, comiendo. Y yo lo digo, y lo estoy diciendo, porque lo estoy pensando y además, sintiendo, y me caen cuatro -que pudieron ser ocho- diás de arresto domiciliario. Por eso, entre otras, me retiré. Porque estoy cansado. Pero de mi. Mirarse al espejo me encanta, pero no hedonista, quiero seguir siendo un princiante (Picasso). Y muchos como yo lo hicieron, por los motivos que fueran. Ahí no entro. Cuando hice el curso de informática, yo empecé con un bolí y luego una máquina que tenías que hacer pesar para escribir en ella, aprendí de este sistema, que me ha enseñado muchísmo, de la imagen no tenía ni idea y las personas, muchas, me habéis aportado mucho y me habéis, me repito, dado buenas palabras. Pero también, todo sea dicho, ha venido algún pituco. Es completamente normal e incluso necesario. Debe de existir el intercambio pero siempre dentro de la comunicación. Lo que no me parece correcto es el insulto o la exigencia. Para mi, me puedo equivocar, la paciencia es virtud. Y una vez dije, yo puedo con todo. Pero eso nos pasa a todos y a todas. La vida corre demasiado, que si el trabajo, que si los niños, yo tengo que fregar mi suelo, hacer mi cama, en fin...nos entendemos. Ninguna vida es fácil, según como se mire, porque podemos hacerla o convertirla. Desde luego que no voy a contar la mia. Sería pedante y aburrido. Para eso nos vamos a Google. Que ya metieron la pata. Si miráis en imágenes aparece en Marchena un buen labriego -que no soy yo, y mira que saben de astrología- y tres cuadros que NO son de mi autoría. Lo hago público. NO sé cómo ha sucedido. Es cierto que he pintado. Pero repito, esos cuadros NO llevan mi firma, de hecho, no lo he comprobado, pero alguno, es de firma importante. No sé cómo uno se pone en contacto con Google. Pues como digo una cosa, digo la otra.
LITERATURA supone mucho para mi, pues me devolvió al mundo impreso y gocé con ello. Y mucha gente, personas, respondieron y he visto preocupación ante mi retirada y muchas respuestas, valga, si cabe, esta redundancia, por eso le escribo y le mando a Jàcqueline este escrito desde el Caribe. Quiero manifestar ante todo, que el equipo que he dejado lo está haciendo francamente bien, he de reconocerlo. César Augusto, te conocí y nos vimos en varias ocasiones y aprendí mucho de ti y sé lo que me decías en tu ensayo, viji Pasarín nunca dejaremos el Barrio Latino de nuestro París, Jac, sigue llevando esta revista mejor que yo, Bouza, no seas un periodista mediocre, Klutan, sigue con lo tuyo, Laura, Montevideo sigue en mi muñeca. Y no sé, tántos y tántas que os habéis pronuncio sólo decir que ya responderé. Yo ahora estoy conmigo, demasiado bien, en mi intimidad. Me enfadaron demasiado, las instituciones y cuando eso sucede mi palabra se vuelve peligrosa -sucedió con la prensa- y entonces es cuando llegan los problemas, por eso lo dejé todo en otras manos y preferí evitar confrontaciones, ya vi que uno siempre pelea solo y solo no consigues nada. Ah, te olvide Ferro, levanta y tú también Steeve, mi retratista. Y me fui al Caribe, se me ocurrió. Y simplemente estoy pescando, ya lo sabía Bouza, el muy cabrón. El se ríe. Pensar pero sólo pensar porque si pienso demasiado me vuelvo tonto. Acá hay colores. Los miro, saco la libreta y escribo. No sé pescar pero lo intento. Soy un desastre, lo reconozco. Saco una cerveza y la saboreo. Ummmm, me digo, otro poema. Muchas parejas ni siquiera se hablan. Es triste, ni siquiera cocinan y a veces comen solos. Luego van vendiendo sonrisas de anuncio que dicen, somos felices. Y ahora me abro otra cerveza ummmmm. Somos felices. De mi isla, navego a la de al lado, queda cerca. Allá mujeres y hombres no hacemos preguntas, no exigimos, hasta podemos hacer el amor, tan tranquilos. A la mañana siguiente nos damos los buenos días, el sol sigue luciendo. La tierra, girando. El sentido es, simplemente gira. De momento, me quedo. Si un día vuelvo, se sabrá. Gracias a TODOS Y A TODAS. Sólo quería que supiérais que estoy, por cierto, pescando, fatal, y cuando atrape al pez espada
espero que se me escape, porque le quiero BIEN VIVO.
adolfo marchena. Caribe
Imagen: Adolfo Marchena
(cortesía de Literatura)

Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

Marga dijo
Plantando semillas a tus pies...
besos...
7 Agosto 2006 | 05:53 PM