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La Coctelera

LITERATURA

Recuerda recordar

29 Julio 2006

HABLEMOS DE LA MUERTE DE LAS REVISTAS IMPRESAS

Este no será un artículo al uso, más bien será, mi día o el día de un imbécil, o un hombre o ni siquiere eso, no me gusta llamarme hombre, los hombres son patrañas como las mujeres ignorantes. Nos prometemos y nos mentimos. Si acaso prefiero que seamos semilla o lagartijas que pierden el rabo y les vuelve a crecer. Esta tarde, antes de reunirme con Cesar Augusto Higuera, autor de Colombia, recién llegado a Vitoria, como yo hace poco, como un desterrado, y encontrarnos en casa de José Luis Martinez de Yuso, mi prologuista quien dice: "Y son precisamente sus palabras, lo único que tiene a su alcance para hacernos comprender todo ese mundo, tan profundamente suyo, en el que no le satisface ninguna teoría predeterminada". Camino de su casa, por el casco viejo, donde te puedes encontrar estrechos portales de anclajes y piedras, poliedros que luego se mezclan, antes de subir, probaban la música, que luego en concierto, a las diez y media, tocarían un grupo para mi desconocido. Ahora les escucho y suenan, entre celta, y dos voces femeninas que fotografíé, con quienes hablé, que aquí posteriormente dirán. Son Tirritarra y tocarón ¿Sientes? Luz Negra. Como ahora la noche. Canciones como Sin Palabras o Intro Nahia. Hice mis fotografías, como siempre lo hago, cuando salgo y encuentro un encuentro con todo tipo de gente. Antes de tocar el timbre una de las vocales, los ojos se dicen, me miraron, pupilas que entienden, que soledades se encuentran pero dicen distancias, que comprenden que un día los triunfos se encuentran. Y ahora escucho el concierto al que pude asistir en directo pero no lo hice porque a las diez debía estar en casa para atender una llamada de un asesor literario. Fui tan imbécil que derramé la buena música por unas palabras sin fuero. Sin embargo escuché las buenas palabras de dos viejos, sí de mas de sesenta años, que son los que saben. A mi me nombraron secretario. Entre ellas Cesar Augusto dijo: "Me paro en la calle la dejo parada y se enoja". "El arte es universal y hay que desprenderse de los regionalismos, lo que nos une es lo universal". Luego dijo José Luís, simplemente: "La buhardilla y citando las palabras de un catecismo, mentir es decir lo contrario de lo que se piensa con ánimo de engañar". Y César también dijo: " Nadie dejá el mundo como lo encontró, nosotros tenemos que cambiar las cosas..."
Ya me fui sin cambiar nada, el escenario vacío y la gente esperando. Y en mi cueva inserté el cd que ahora suena una y otra vez. Y hablé con mi directora, María José Mielgo Busturia, de la Revista bilbaina Alborada, quien gustase a César, de quien Jósé Luis dijera, mérito tiene que ya lleve cinco años de existencia. Hablamos por teléfono. Lo que necesita un exiliado que quiere mostrar su bandera blanca. Pero a veces lo blanco se vuelve veneno. Pero colaboramos porque sentimos que la lucha si no es unión es deterioro. Nos esperamos pues ella padece y vi nos vimos y aunque escribimos diferente nos apoyamos. Ella lucha en su medio y yo en el mio. Yo soy corresponsal pero soy más. Veo en mi la espina de aquellos que matan sin sentido la gran lucha, digo lucha otra vez de aquellos que pelean por sacar adelante un proyecto. Como el amor, que es como un cacto, lleno de espinas, que nosotros nos ponemos. Alborada es una gran revista y no lo digo porque yo participe. La miro desde una nube o una canica, como en el cuento, como el Principito. Veo la labor, y más, que no puedo nombrar, de su directora. Cuando alguien quiere algo, como bien escribió Márquez padece cien años de soledad. Y María José ya lleva cinco. A pesar de sus letras, sus apoyos y de los intentos que ha tenido por comprada. Sí, porque vienen de fuera o de dentro, instituciones, partidos que te ofrecen dinero, que es lo que cuenta en esta vida, para luego, controlare una revista, de las pocas, impresas, que quedan, ya no sé, en este planeta. La mia, muríó en el 97, la de mi maestro Pasarín Aristí, derrotada por un partido político, hace poco, Texturas, ni se sabe, Zurgai, yo qué sé, Cuadernos del Matemático, de mi amigo Ezequías Blanco, no sé ni cómo sigue, a base, supongo de anuncios indecentes y así las pocas que consiguen, luego, lo diremos. Y todos, y todas acabamos, intentando, mano a mano, crear un fancine, que dura tres números. Finalmente ya no queda nada. Hoy, tras hablar con María José me vino Jerónimo y Lara, de Planeta me pareció el canalla que nadie se atrevé a decir, ni siquiera Bonald, que también se vendió, lo que es, un puro comerciante. La casa del libro, que acá, sus chicas, en el buen término de la palabra me atienden como a nadie, pero más allá no hay nada. Y hoy me dice que le retiran de Madrid. Ya no quieren revisteros. Con el poder que tienen, no les interesa y además a humildes revistas les cobran un 40 por ciento. Eso, es ser simberguenza, con todas las palabras. Y sí, señor, que vende o compra premios y luego se mete en inmobiliarias, para quien no lo sepa. Es todo un negocio. Y nadie tiene el valor ni de enfrentrarse ni de decirlo. Hoy todo es negocio. El problema de las revistas impresas es la distribución, nadie las quiere porque no dan nada a nivel económico. Pero el público las quiere y para muchos y muchas, escritores y escritoras suponen un impulso que van a perder, que ya han perdido. María José tiene varios proyectos pero, sí la utopía está servida. Sin embargo tiene mi apoyo. Y si tuviese más estáría apoyada. Pero falta lo que nos falta a todos. O algo que a mi no me falta, valor, pero no tengo, dinero. Con ello, matas a un tipo, y te libras de todo. María José quiere construir pero pretenden que se prostituya. ¿Es eso justo? Y son precisamente las instituciones, Lara, Planeta, la que compra, los propios escritores -no todos- las distribuidoras, La Casa del Libro, los llorones acuánticos, que luego les publicas y te dan un abrazo, en fin el repollo que te comes y te ardores. Pues ya va siendo de alguien hable, que ya uno se harta de ver perder y de que otros pierdan. Y a Reverte le consiente mearse en las bragas de la princesa y a Marías en las del principe. Pues yo no soy menos. Que por vestir como visto insisto en que también sé llevar corbata y tengo amigos más importantes que el papa pero me gusta más comer en el suelo que en la mesa de los potentados. Y ver morir una revista me quiebra las rodillas. Y sufrir a una mujer, en este caso, me supura las heridas. Pero no escribo herido, me río de todos, pero de ellos. Porque admiro a muchos. A mi directora, a Laura Alonso, de Montevideo, que en dos palabras define el mundo, a Pascal Ros, a Irurzun, ah, a la amiga marmota de Laura, que a ver si me manda alguna cosita que nos haga reir o mejor, pensar... Porque en este mundo me parece, nos estamos volviendo tontos, por no decir gilipollas y al final nos quedamos, cuatro gatos. Pues bien, si hemos de emprender la pelea, la emprendemos. Yo soy una mosca, pero no me da miedo la mierda. Así que apoyo a quienes he nombrado, del mismo modo que apoyo a Alborada. Y todos o todas los que sienten que sigan en su aurora que yo ahora me acuesto y mañana que no me despierten, que cuando lo haga, seguiré en la brecha, pues ya lo dijo Rosendo: noches al pie del cañon, y así son mis noches. Solitarias y frías. Y no espero otra cosa. Y quien no sigue adelante se una vía así que yo prefiero todo ésto a un tren desbocado. Pues venga, que nada nos detenga y si alguien me entiende, pues que comparta conmigo esta pipa, que luego le damos un trago a los dioses. Por cierto, tengo ganas de reunirme con alguien que proyecte, que si cien son muchos, ciento uno, supongo serán demasiados. Marí José, tienes muchos más apoyos de los que crees. Por cierto, desde Literatura, a todos y todas los citados y muchos que sabéis omití por no llenar cien pagínas, no de soledad, buenas noches, y va este trago a los dioses, por todos y todas vosotras, y este concierto, cuando aprenda, os lo mando, yo qué se por jep, o jps o hsp oalaal. Me río, como la amiga de Montevideo, que veo allá saben reirse. Buenas noches.

Adolfo Marchena. Okina

Imagen: Literatura. Tirri Tarra (ensayando para el concierto)

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adolfo marchena. Okina (1967). mucho por decir y mucho por callar- leyendo en metáforas de colores Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es
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