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La Coctelera

LITERATURA

Recuerda recordar

27 Julio 2006

MENDIGOS EMPADRONADOS BEBEN JUNTO A ESTATUAS

Hoy me despierto más tarde, ya tarde,
de nuevo, repleto, después de una aurora
de niñas que fueron y un día tal vez,
recuerden que los pasos no fueron los
pasos del miedo. Y ya acá nada quiero,
pues ya me frustraron, pero no del todo,
pues sigo queriendo, mascotas y línces,
y piedras, que nunca se pierden, y salgo
a la calle, como siempre perdido, tatuaje
en el brazo, mi madre me dijo, oh, oh,
provoca, provoca, pero qué, si nada dices,
pero acá parece que sólo de vestir de violeta
estás provocando, y vas por la calle y fumas
tu hierba que es simplemente manzanilla que
sacaste de un sobre de una gran multinacional,
encima yanki, que todo lo compra, y te llaman
colgado y luego te dicen, pareces trasnochado.
Y las líneas telefónicas, las más importantes,
las que más te cobran, en plena conversación,
te dejan tirado, y todo, todo lo que venden
suena a aspirina que más que aspirina parece
supositorio. Y para dar por el culo estamos
nosotros, que cuando queremos, nos damos ausencia.
Y esta mañana, quise ser mendigo, pues ya digo,
tanto me robaron, hasta casi mi vida que me fui
a ese sitio tan bonito, donde cuelgan banderas,
tan límpias, que luego a las mujeres que limpian
les dan por el culo y tuve la suerte de encontrarme
con un tipo que soportaba del cuello un collar como
el mio, llegado de Africa. Y así le dije, soy un
mendigo, vivo en la calle, y quiero borrarme del
padrón, que para quien no lo sepa, es decir, no
quiero figurar en ninguna calle, en ningún lugar. Pues tristemente, me dijo, no puede ser. Acá, la administración todo lo controla, todos debemos tener dirección. Y entonces dije, qué pasa con los mendigos que beben vino junto a las fuentes o a esos monumentos que dedican batallas que fueron y dicen que esta ciudad fue lo que es y no es la realidad de un momento de ahora ni una ayer de mañanas, no es otra cosa que obras, no, supone instalar barreras y llantos. Y me contestó. Esos mendigos conservan, desde hace, mucho, aunque esté desde lejos molinos
caducados, su viejo carnet, sí, ese que nos numera, a todos, y les llegan las cartas, aunque estén sin nada, aunque estén borrachos, aunque la gente les mire con desprecio, sin saber que sufren, que roban el vino para olvidar lo vivido, están controlados, porque ya de pequeños, fueron bautizados. Y qué hago, le dije. Nada, nada puedes. Sólo buscarte un amigo, marcharte, pero siempre, estarás controlado.

ADOLFO MARCHENA. Okina.

Imagen: Literatura. Cartel fotografiado camino del padrón del ayuntamiento

servido por marchenaescritor 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Te dije: es por aquí

Te dije: es por aquí dijo

En Okina los perros escapan por derecha y reaparecen por la izquierda, las leyes humanas dan risa, una voz antigua gobierna los senderos, podría hacerte confundir el camino si ésa es su voluntad, pero el monarca es también súbdito a un tiempo

olvida la jodida tecnología, y hace tiempo que sabes que los documentos lo ignoran todo sobre ti, ja ja, te prefiero okiniano a siberiano!

28 Julio 2006 | 12:20 AM

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Sobre mí

adolfo marchena. Okina (1967). mucho por decir y mucho por callar- leyendo en metáforas de colores Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es
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