HOY NOS FUÍMOS A LA BIBLIOTECA
Nada teníamos que hacer, aburridos después de los mundiales y quisimos ir de sanfermines, y visitar a Patxi, pero nos quedamos sin gasolina, y siendo domingo, aun estando cerrada, como conocemos a Teresa, nos colamos por un hueco, por dónde si no, y buscamos entre páginas, títulos y también nos entretuvimos con la música. Y al final, tan poco serios, dijimos, En busca de la seriedad, de J. L. H. Thomas, en edicines Eencuentro, con un prólogo y traducción de Juan Miguel Palacios. El libro es una crónica intelectual de la larga peregrinación filosófica vivida por Thomas en busca de la tierra en que habita la verdadera seriedad. En profundo diálogo con pensamientos clásicos al respecto como los de Descartes, Kierkegaard (nos dijimos), Bergson o Sartre (tan variados),un tenaz caminar de este desconocido pensador inglés que va dejando atrás los campos de la ciencia, la estética, la ética y la religión. ¿Presocrático? Bueno, comenzamos a ojear.
"Pues, me digo, si se encuentran estas dos palabras (serio y fingido) de sentidos diferentes y corriente empleo en el lenguaje ordinario, es que sabemos evidentemente servirnos de ellas: existe, pues, una diferencia entre lo serio y lo fingido que nos es conocida, y, en efecto, en la mayoría de los casos sabemos muy bien distinguir lo uno de lo otro"
¿Y ciertamente sabemos distinguirlo? ¿Tan serios somos que sabemos fingirlo? ¿O fingimos tanto que nos tornamos serios? Nos dio que pensar y avanzamos páginas.
"Sobre todo no he explicado todavía por qué nos reímos de lo cómico, y este fenómeno de la "risibilidad" de lo cómico, por darle un nombre, es evidentemente el nudo del asunto. Creo haber demostrado que lo cómico supone esencialmente lo ficticio, pero, naturalmente, hay multitud de cosas ficticias que no hacen reír"
Y nos lanzamos preguntas y respuestas cuando afirma que lo cómico no es una pura creación del pensamiento. Pues sí, en ocasiones hasta lo cómico resulta trágico. Ya, oscureciendo, apagándose las luces de la ciudad, nos quedaron algunas páginas, antes de restablecer el orden de los libros.
"¿Qué hay que hacer para pensar o filosofar seriamente? He aquí cuestiones que podrán decidir sobre el éxito de mi búsqueda. Entonces la tarea que ahora me incumbe es la de precisar, si es posible, la seriedad filosófica"
Nos fuímos, ancha la noche, precisando, seriedades y comedias, precisando, es necesario decidir que la vida no es tan seria pero es serio plantearse que, de vez en cuando, merece la pena detenerse.
Literatura

Imagen: En busca de la seriedad

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