FERRO EN MIRADA DE TRÁNVIAS
viejos bares ya se detuvieron
en mi boca ayer noche no hace
tanto escapaba la última pastilla
el gotero una aguja enfermeras,
allí esperabas tan borracho que
los médicos te suministraron
químicas y te fuíste al baño,
simplemente por sentir un blanco
espacio, aquello resultó peor,
pero ya salimos y amanecía, amanecía...
y los años nos separaron de casual
fortuita instantánea fotografía que
sacaras a una reja, cuando yo trataba
de estudiar el ángulo donde instalar
un artefacto incendario, todo pudo
suceder como una tarde, pudo ser
esta misma tarde, cuando nos encontramos
en una ciudad, pudo ser esta ciudad,
y en miradas de tranvías nuevamente
nos estacionamos, vaya, estás más delgado,
bueno, tú has engordado, el desencanto
de la vida, no, las circunstancias,
nos vamos a Madrid, aquí no pintamos nada,
allí tampoco, tampoco se nos perdió nada,
otra vez la nada, me lo dijo Panero,
pues ya en ningún lugar, o ocaso en todos,
vendrá a definirnos un beso, un odio,
o una nada, que todo puede ser definitivo,
una conversación de media hora resulta
un comienzo, un final un deterioro,
el proyecto a la imaginación de lo que
pudo ser el incendio del incendio que
ahora provocamos, sin darnos cuenta.
Adolfo Marchena

Imagen: Totem (tatuaje)

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Ana dijo
Con que el tatuaje...
14 Junio 2006 | 09:33 PM