ALGÚN DÍA, ALGÚN DÍA
eventos se suceden, radian los partidos
y una voz molesta retrasmite un gol,
se escucha desde tu cuarto, la voz no cesa.
por fin el silencio, el silencio que se
comparte, buscas en los planos, escuchas
una sirena, alguien compra un traje de
neopreno, y buscas entre los rastros y
enredas entre lás páginas, sabes que existe
un misterio, que se esparcen catedrales
a lo largo de la espalda, todo puede ser
hermoso, encontrar alacranes que no se picoteén
a sí mismos ni aun rodeados por el fuego.
este fuego no quema, hace del agua un cristal
tallado, camafeo que prende de un cuello,
las manos que sostienen los soles adultos,
las lunas lactantes y detrás quedan todas las
curvas y requiebros y por delante el profundo
acantilado donde saltar con el paracaídas
de un fugaz instante de ternura. donde fuera
a caer la rana tras su último alunizaje.
Hablándote a tí, converso contigo, a todos
digo, tal vez a nadie, al silencio de la noche,
a la noche de Céline, también a las noches
abiertas de párpados cerrados y me propongo
quebar las distancias a picotazos de avispas
embriagadas, y me detengo escuchar, viene de lejos,
algún día,
algún día.
Adolfo Marchena

Imagen: Marc Chagall

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