NO POR CONTAMINAR
ya por dejar de lado la construcción
de los caminos, no entrar en tu memoria
sin cerrar la puerta, contaminar los exterminios
con la simpleza de la cicuta en una jarra,
no moldear con el barro la mano que sujeta,
que aprieta, no condenar este momento
donde decide la hora su peregrinar hacia
el futuro. sentarse al lado de una fragua,
atenderse la mirada, recordar que hubo
un tiempo de palabras, el verbo acorde,
como un besar los alimentos, o un arrojarse
hacia el cuerpo, sin el temor a decir, hagámoslo ya,
fin de la secuencia, no es un acto de cobardía.
Adolfo Marchena

Imagen: Giorgio de Chirico

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