SAMADI
Sedúceme si es tu deseo, con una plegaria con una muesca, con tus piernas en mi cuello (incluso puedes apretar hasta asfixiarme) con tus verdades y tus mentiras. Me lo puedo creer todo y pensar que todo es falso. Desatáscame si lo pretendes de la escombrera, en desorden, pero capaz de encontrar cada
una de mis pertenencias, las imágenes, las citas nunca pronunciadas por mi boca y las siempre dictadas por mi mente. Entrégame esa botella, o mejor la cojo yo, para interpretar el sentido del camino, para evitar la pereza, la constante vital,
volver a boxear y sentir un gancho, enorme en su plenitud caer a la lona, levantarte a la cuenta de tres, pensar que nada ha pasado, dar un paso al frente, porque la fiereza no se ha perdido, a pesar de todo, a pesar del tiempo, ese grano disfrazado de títere que te anima a traspasar la cuerda floja,las emociones suspendidas. No, no se ha perdido. Aún queda el regusto de todo lo probado y la sed de cuanto ha de llegar. La fiereza también necesita su alimento, pero no se crean que es todo carne, eso lo inventaron los críticos literarios, también hay piel,
demasiada piel, sólo que nadie ve más alla de las persianas, más allá del propio cráter de sus ojos.
Adolfo Marchena

Imagen: Brassäi

Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

=La Fulana= dijo
Perfecto. Seduzcámonos la piel, la fibra y el aliento templando el camino a seguir por cada uno. Sospecho que así las soledades no se apropiarán fácilmente de nuestros latidos...
Abrazo ;)
29 Abril 2006 | 06:24 PM