EN VEZ DE PECES DEBÍ PESCAR TELARAÑAS
Me asomo al acantilado
y siento deseos de saltar
demasiado alto, pienso,
y me asustan las alturas.
Si al menos recogiese
cayese de culo o de cabeza
en esas aguas azules
como de palabras que traspasan
fronteras y arriban a mi costado,
en todo caso, tal vez,
lo pensara.
Pero me siguen asustando
las alturas,
tanto o más que me asusta
el amor después
del último amor.
A pesar del tiempo
de todas esas patadas
a que sometes los relojes
por quedarte con un minuto.
Es bueno guardarse un comodín.
Por si un día hiciese falta
un beso o una tormenta,
aunque más necesitado
de lo primero,
todavía me queda la otra
mejilla por ofrecer,
y de lo segundo,
ya he tenido suficiente.
Adolfo Marchena
imagen: Van Gogh

Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

papillonbleu dijo
un beso o una tormenta... ciertamente
pero sí, a veces las tormentas ahogan
y ya no quiere uno más de ellas, pero aparentemente aún no han hecho el todo, porque no se van.
17 Abril 2006 | 06:30 PM