REFLEXIONES SOBRE LA POESÍA
Entender la poesía. Más de un ingenioso, atrevido, aburrido o escritor de renombre, tal vez algún académico, ha escrito cuatrocientas páginas que luego se han publicado para que los estudiantes de filología los compren a miles (los libros). Una vez que el poeta o la poetisa escriben el poema es el lector quien entiende o ha de entender los versos que lo componen. Todo fénomeno ideológico que te propogan antes de leer un poema está contaminando tu ingenio, tu apreciación. Es preferible fumar hojas de hierba de whalt Whitman, se percibe mejor y tardas menos que leerte las cuatrocientas páginas. El fenómeno poético comienza desde que el poeta o la poetisa se sientan o se tumban en cualquier sitio y cogen una pluma, o el ordenador, y elaboran el poema. A partir de ahi, si se publica, en cualquier medio, es el lector el que decide qué es entender la poesía. Del mismo modo que el propio poeta o poetisa tienen su particular manera de trazar o componer un poema. Nadie escribe igual a nadie y cada cual tiene sus manías, si bien es cierto que todos estamos influenciados por las lectura (Ezra Pound estuvo influenciado por autores tan variados como Cicerón, Cátulo, Ovidio, Flaublert, Laforgue o Whitman, etre otros), es difícil abstraerse, de ahí que debamos buscar nuestro propio registro, nuestra identidad, nuestra voz. Si bien es cierto que muchos escritores toman como modelo a otro y tratan de seguir su línea.
Recientemente he leído el último libro de Pedro Juan Gutiérrez (Trilogía Sucia de La Habana), El nido de la serpiente, y en uno de sus capítulos elabora estas normas:
1. "Haz oídos sordos a los aplausos y a las ofensas"
2. "El mundo está vacío. Sólo existo yo y mis personajes. El resto no me interesa"
3. "No imites a nadie. Y no preguntes. Tu camino tienes que encontrarlo tú solito"
4. "Pagarás un precio alto por alejarte de caminos trillados. Prepárate"
Hablábamos, pues, de encontrar una identidad literaria propia. Y la comida no llega sola a la mesa. Necesitamos experimentar, cuanto más mejor. En el libro que Brassaï dedica a Henry Miller en sus años en París dice: la gran escuela parisina de Miller es la calle. Y Miller lo atestigua: " Las calles eran mis amigas; ellas me hablaban en el lenguaje triste y amargo de la miseria humana" Si bien han existido casos como el de la poetisa Emily Dickinson, quien no salía de su habitacion, y sin embargo, elaboró unos versos profundos y de gran magnitud. Es necesario vivir, experimentar, sentir, mirar a tu alrededor. Aprender a transformar lo grotesco en bello, la traición en burla, escribir un poema de amor y a continuación uno de desamor y que ambos poemas suenen bajo una misma música. Tengan la misma pulsión. La poesía no sólo consiste en escribirla, es llevarla contigo a todas partes, aunque no se perciba, esa libreta donde apuntar el verso que se te escapa. Nunca te abandonará si no la traicionas. Es un hecho que existen poetas o poetisas que lo son y por el contrario los hay que se lo creen, que lo pretenden. Algo así como una infidelidad en el amor. Cosa que la poesía no hará. Podrá surgir un mal poema, pero es corregible.
Cada poeta o poetisa tiene algo que decir, algo que contar. Ese interior donde guardamoslas piezas que luego van encajando. Y cada uno juega la partida a su manera. Hay quien escribe del tirón, quien esboza. Luego la reelectura, las correcciones. Un pequeño diamante al que pulir, al que se pudiera pulir toda la vida. A propósito del tema citaré dos opiniones de dos escritores de comienzos del XIX. Hulme establece la intuición como instrumento de la poesía, frente al intelecto, mas adecuado para la prosa. Y Ford Madox Ford aboga por una poesía que estuviera tan bien escrita como la prosa, que utilizara un lenguaje idéntico o cercano al habla cotidiana.
De modo que todos, Desde Pedro Juan hasta los poetas ingleses citados tienen sus opiniones y podemos apreciar las diferencias que existen entre cada uno de ellos. Podríamos seguir, autor por autor, generaciones y movimientos. Lo cual quiere decir que la probabilidad de que exista un parámetro único es imposible, algo que muchos poetas o poetisas han pretendido. Establecer una norma. Surgiendo no ya grupos, sino corpúsculos, algo así como granos en el culo, tratango de imponer un rango, una manera de escribir, al fin y al cabo una moda. Entender la poesía. Cuestión de impreción. Pero no tratemos de hundir un buque a escupitajos. La poesía tiene su razón de ser. Es evidente. En primer lugar para quien la escribe. En segundo lugar para quien la comparte. Porque la poesía en su brevedad tiene mucho que decir. Y a lo largo de la historia la literatura en general ha sido temida. Por su poder a la hora de trasmitir ideas, lo cual derivaba en hogueras y quema de libros, y a mi entender, se potenciaba el analfabetismo para que la palabra no intercediese en las obligaciones, de modo que sólo quedase una manera de pensar.
Otra cuestión importante, es no caer en el error de vivir sólo en la poesía. Y me refiero a la lectura. Suele darse el caso. Se ha de beber de otras fuentes. Filosofía, novela, historia, ensayo, biografía, incluso algo de teología. Y dentro de la poesía no deshechar ninguna época, ningún país, ningún continente, poetas y poetas, y más poetas y poetisas.
Charles Bukowski en una carta a Ann Barman (2 de mayo de 1963) dice: "la poesía que es parte de mi, la realidad aparente, lo que escribo, es bosta y basura y saliva y viejas naves de combate que se hunden. Sé que el mundo-que es barato y sin clase..." La temática, tan variada, como una enorme mesa de banquete bien dispuesta, nos conduce por un laberinto que el poeta o la poetisa conocen y donde a veces ellos mismos se pierden y tieen que recular. La poesía es en ocasiones tramposa pero nunca traicionera. Por eso un niño también puede leer poesía. En Conversaciones con Cortazar le preguntan que su intención inicial fue la poesia. Parte de la respuesta es: "Las primeras cosas que cuenta un niño o que le gusta que le cuenten son pura poesía; el niño vive un mundo de metáforas, de aceptaciones, de permeabilidad"
Entender la poesía y después leerla (y si se puede compartirla). No hay más misterio. Se me antoja que no es necesario pero si de recibo concluir afirmando que la poesía goza de la libertad que no tiene quien la conforma, y por eso nos sentimos libres escribiendo, una opinión que tendrá sus defensores y sus detractores. Pero digamos que es un vínculo que puede unir a poetas y poetisas y como un conducto azul trasladar versos a las pupilas de los lectores Humildemente entregar el laberinto que cada uno lleva en su interior
Adolfo Marchena

Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

=La Fulana= dijo
Gracias señor Marchena. Su post alienta a los que estamos del lado de afuera, a los aficionados y por qué no a los brutos (entre los que me incluyo).
Un saludo.
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(le repito, me gustó todo el post. Pero me encantó sobre todo, "culo" y "escupitajo" ;)
-un chistecito al pasar... no se me enoje...-
:))
11 Abril 2006 | 02:20 AM