PRECISO EN EL BOSQUE
Sensación de que un cúmulo
de tormentas se sostiene a este
lado de mi columna, cuando
yo quiero agarrarte a ese lado
de tu cadera y mojar mi esteril
forma en tu cadencia de pensamiento
largo como brazo de cíclope.
Todo en esta guerra se ha perdido
porque las batallas no existieron,
lo mismo que el hielo se derrite,
así destrozamos lo mismo que tenemos
esa bandera sin colores como amores
que se perpertuan en el sentido
de las mañanas sin alambradas.
La hierba crece en mi estómago
tu sombra guarda el escorzo de mi hombro
sentimiento que traza colores
tal vez de la obra de cien pintores
de todos los siglos incluso
de los que no llegaron.
Y quiero ir a todas partes
y busco en los cárteles los destinos
y encuentro llegadas, y buscando
destinos me llegan susurros que suenan
palabras que obtienen, palabras
que nombran, que tienen los nombres,
y escucho la nota de un Mozart
solemne. Un destino, creyese,
preciso en el bosque.
Adolfo Marchena

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