DE NUEVO UNA PARTITURA
A una amiga de Montevideo
Un teatro inaugurado recién,
y hablo como quisiera hablases tú,
gaviotas en el cielo, plumas
que me traen el salitre de los labios
de cien labios, o tal vez de ningún labio,
pero todo tiene su sentido, el sentido
de la gárgola que arroja su agua en un día
de tormenta.
Voy en busca de tu risa, me sonrío
también lloro, lo humano me complace,
a veces me sorprende, y en ocasiones
me dice que lo humano es estupídamente
lo más insensato de lo humano.
Pero seguimos avanzando.
Viajaré a Montevideo.
Tarde o temprano.
Podría ser otro lugar.
Como mis bosques sagrados
o ese trozo de sangre que me desangra
por las tardes cuando busco una promesa
y encuentro una canción de Bob Dylan.
Me dice que no le gusta Drexler.
Adoro sus palabras.
Sintamos las cosas.
No las interpretemos.
Perdemos y encontramos.
Las sensaciones son placenteras.
Aunque a veces lloremos.
Pienso en Montevideo.
Como aquella temporada que estuve
en París, artistas, pintores, escultores,
escritores, absenta, buscábamos la obra.
Pero la obra no existe.
Existimos nosotros.
Acaso la materia que nos derrite.
Mañana, puede, tal vez, el sol
aterrice en las azoteas alquiladas.
Mientras tanto, la sombra de nuestro
pensamiento nos dicta algo que tal vez
no tenga el crepúsculo de lo que nos acecha.
Y ahi está, este presagio a perseguir
la última gota de saliva de un beso
a contratiempo.
Pero bien dado, como se deben dar las cosas.
Incluso un puñetazo.
Adolfo Marchena

Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

laveron dijo
"Pero la obra no existe.
Existimos nosotros."
sin comentarios...
un gran beso!!!!!!
laura
PD: la mesa estará pronta
17 Febrero 2006 | 04:06 PM