TEATRO DE MONTEVIDEO
miramos.
gente.
periodistas estúpidos.
tienen información y la requiebran.
jueces que saben la verdad
y la esconden.
el amor es una jaula
y los pájaros se escapan.
periodista que me dice
mañana te contesto.
tus ojos azules
me engañan.
y al final
recibimos.
claro que,
la piedra nos da
en la cabeza.
roja verde azul.
al final,
nos sacude el viento.
quién nombró la secuencia.
el verso no tiene miedo.
el miedo no tiene nombre.
me están dando por donde.
por donde quieren que vayan.
vayan por donde vayan,
no tiene sentido.
la simpleza de este poema
es la simpleza de tu poema.
me puedo caer, me caigo,
mis rodillas son simples
ladrillos de azucar.
y ahora gaviotas al vuelo
periodistas inútiles
jueces vendididos
y prostitutas amadas
recito en este teatro
de Montevideo
por última vez
este poema
tal vez no valga nada.
Digo,
la poesía tiene su sentido
yo no,
yo me derivo,
las aguas
mi sed
y después.
Sangre en mi garganta.
Adolfo Marchena

Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

laveron dijo
adolfo...no puedo evitar preguntarte:
¿por qué montevideo? mi ciudad, justo...
un beso grande...tus palabras, hermosas como siempre!
laura
13 Febrero 2006 | 05:53 PM