DIME QUE MAÑANA ME VENDERA EL DIABLO
y si así cumpló con mi palabra
encontraré el camino de vuelta,
tal vez tus labios me condenen,
pero puede ser que me tumbe,
en cualquier sitio, derrotado,
o tal vez cansado,
y escuche y lea el sentido
de las estrellas que se transfiguran,
luego todo está de la parte de los
sentidos que alteran, no sé,
el sueño, o una reliquia del alma,
y entonces, diré, dame una vez más
tu voz, tu encuentro, y si yo lejos
no puedo escucharte hazte eschuchar
porque no me queda nada,
ni siquiera
una flor que entregarte, acaso este
alma que no tiene nada. Dime mañana,
o acaso si te atreves dime hoy,
porque mi diablo no me ha vencido,
dime hoy, porque estoy dispuesto,
ha abandonar esta desesperanza.
Por supuesto. Y el zapato que me
persigue por calles que no me nombran.
Adolfo Marchena

Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

ana miércoles dijo
mm, no sabía que el Diablo estuviera interesado en vender nada, tenía entendido que El sólo compra.
Me pregunto cómo tiene que ser ese ser que presuntamente el Diablo ponga en venta, a quién se lo vendería y a qué precio...
Para ti un saludo sonriente, Escritor-Perseguido-Por-Un-Zapato
11 Febrero 2006 | 11:02 PM