UN TRANVIA SIN VIAS
Salgo a la calle,
un día más, sin destino,
bares que inundaron
mis estaciones recónditas,
mis lugares donde desterrar
los destellos de miradas ausentes.
Busco un lugar donde la puta noche
quede muerta, donde todo quede muerto.
Bancos, préstamos hipotecarios,
condenas sin sentido.
No soy aquel chaval que escupía
a las vías.
¿Dónde están?
La ciudad ha crecido tanto
que están demasiado lejos.
Al menos para mi.
Para cuando llego los bares
me han impedido, lo han hecho,
su torpe, mi torpe acercamiento.
Tal vez pensando que fui chaval.
Tal vez pensando que me comí un chicle.
Importa.
La paliza que me dio mi padre
por romper una rama.
Ahora la recojo de suelo.
Es una rama hermosa.
Pudiera ser cualquier cosa.
Sin embargo, alzo la cabeza
y todo continúa.
Y veo, a lo lejos, veo
un tranvía sin vias.
Adolfo Marchena

Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

laveron dijo
adolfo: eso debemos intentar. tranvías sin vías...perdernos del camino para tenerlos todos. un camino siempre obliga (de alguna manera obliga). hay que intentarle robar la fracción de segundo que somos, al infinito...
un beso!
laura
27 Enero 2006 | 12:45 AM