MIRADA DE TIGRE
Nos decimos adiós,
simplemente así,
como si nada hubiese pasado,
relámpagos, inclusiones
en cárceles donde los peregrinos
pernoctan,
donde pernoctan
los ausentes.
Vivimos tantos momentos,
momentos de nubes,
que los momentos se me escapan.
No creiste en la verdad
que la marea trae,
esa verdad que hicimos
de palabra y viento.
Me diste tanto que se me escapó
la la esencia, a sándalo,
a aquello que comen esos osos
que se pierden, por la mano del hombre,
por esa mano mía que ha hecho
que te vayas, tu también, princesa.
Sentirse roto por dentro,
como una canción que queda a medias.
Escribí una cancion, yo también, si,
habia teclados, muchcos artilugios,
musicos, muchos músicos,
instrumentos que lo rodeaban todo,
todo me incluía pero era un lucero.
Ahora no soy nada.
Como una pérgola que despide agua.
Agua que no va a ninguna parte.
A un suelo sin sentido.
Te vas y me queda la mirada de tigre.
Puedo decir adiós.
Ni siquiera eso.
Tan lejos, ni siquiera eso.
Puedo ser contundente,
ni siquiera eso.
Recurro a quien recurres
cuando te duele el alma.
Florece el árbol, ese árbol
que tiene mil colores
pero tú los miras y no ves.
No ves porque has muerto.
Ya no es tiempo de caballeros.
Porque no te creen.
Parece ser que hoy en dia
cuenta más la mentira.
Me niego.
Mirada de tigre.
Alguien, al menos,
verá esa mirada.
Adolfo Marchena

Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

Ya lo sabes dijo
No se puede vivir de sueños
Sufrir por sueños
Hacer sufrir por sueños
Pero la realidad es más dura
como cuando te estimbas tres metros
y sales ileso
La vida quiere que sufra,
no me deja irme.
26 Enero 2006 | 03:10 PM