VER TU VIDA
En un calendarío que transcurre
sin números invertabrados,
pares o impares no jugamos
esta partida a perder.
Me invento esta sentencia para
provocar el último ritmo de una canción
que suena lenta como tu beso
sellado en mi boca en ese lacre
rojo como de esfera de vientre.
Se me vienen palabras que tienen sentido
en este momento en que sufrir no importa.
No importan demasiadas cosas
cuando lo que deseas es preciso.
Gota de agua en el campanario
de Notre Dame. Suena a Suspiro.
Recuero aquel puente.
Pintores y multidud de estilo.
La vida es un estilo.
Quise envolverme en ellos
con mi pintura envolvente.
Visitante, pase, esta es mi pintura.
A mi lo que me gusta es mezclar colores.
Es mi técnica.
Y ellos compraban y yo tenía la tarde libre.
Cerca quedaban los jardines de Luxemburgo.
Iba a pasear,
sentarme en una terraza,
una absenta por enconces,
estabas solo o venía alguien.
Todo era un confluir de estaciones.
Ver tu vida me hizo volver.
Ver tu vida se convirtió
en palabra.
Y alguien me dijo que no era
preciso buscar un final.
El mismo final requiere de su principio.
Adolfo Marchena

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