SONATA EN CUATRO MOVIMIENTOS
PRIMERO
Estaba cansado de tantas cosas
y no decir nada al tiempo decir nada
mi padre mirándome por encima del hombro
como un escupitajo que dice que la luna
tiene una muela rota o un piojo
se me ha colado entre los huevos.
Y te llamo para preguntarte cómo estás
y al fondo la voz de tu marido diciendo
que le romperá la cabeza a la perra
porque ha mordido la zapatilla y tú
escodiendo el teléfono y mi música
es la clásica sinfonía de un compositor
que un día mendigo por las calles de Moscú.
SEGUNGO
Mi madre entra en mi cuarto cuando salgo
y me quita la botella de vino mientras
yo salgo a comprar la segunda botella
de vino, y cuando vuelvo me digo debí
volver con dos botellas para seguir escribiendo
para seguir haciendo que el amor exista
o al menos invertarlo pero no es necesario
porque cuando menos te lo esperas la llamada
de una desconocida te desconecta de tu mundo
de esa esfera particular donde
las descargas
se disparan y uno no sabe si el marido
es un disidente o un desaparecido nuclear
o una muesca en una lavadora de un anuncio
donde pusieron precio a su propio calendario.
TERCERO
En el momento en que me acerco a ti se me acercan
bandandas de gaviotas, como si fueran sentencias
que me llevasen directamente a alguna parte,
directamente al penal de tus propias condenas,
de tu propia locura, pienso en esos muchachos
que caminan sin camisa por el parque sin miedo
todavía sin gravedad en el pecho, sin la herida
del amor, o el terciopelo de la entrepierna o esa
marea que se detiene en los naúfragos o en los
condenados o acaso en los suicidas, y entonces
la llave de la puerta se me cae de las manos
y me tiembla por un momento el pulso y me miro
las manos. ¿Qué son los dedos?
CUARTO
Uno piensa en todo esto como
si fuese una venganza, disciplina, venganza,
escuelas donde te destrozan los nudillos con
maderas, con escuadras, cartabones, y miras hacia
arriba y te cagas en cualquier cosa que tenga nombre
de m o h o x da igual, el caso es que piensas que te
vas a correr a cualquier playa, a cualquier hipodromo, al volcán donde huyen los guarismos,
o una palabra sin sentido. Ni padres, ni madres,
ni reyes, ni religiones, ni patrias ni banderas.
Te quedas solo. Uno solo frente al sí sonando
sólo sí sonando ante el movimiento que te remuerde
pero te gusta porque es tu movimiento.
Y lo que mas te gusta es que te roben todo
porque al fin y al cabo es que te sientes bien
porque, sí, tan solo, queda, eso, la mera sensación
de sentirse libre, desnudo frente a un mundo más
podrido que un mundo deprimido sin sentido
y que sin embargo puede tener todos los sentidos
de los abrazos de los ensueños tal vez robados,
aunque robados, pero robados, y la carcajada,
de lo que me me dijera aquella noche una una mujer;
dejalo muchacho, mañana será otro día.
Adolfo Marchena.

Este blog, más una revista virtual, acepta colaboraciones en todos los géneros literarios. Los podéis enviar a: adokessedy@yahoo.es

mj dijo
Valla que pasan cosas por tu mente...
8 Enero 2006 | 10:56 PM