Alfonsina Storni nació el 22 de mayo de 1892 en Sala de Priasca, Suiza. A sus cuatros años regresa a Argentina, concretamente a San Juan. Desde su llegada la familia vive en condiciones miserables. Se trasladan a Rosario en 1901 probando suerte con un Café Suizo en el que Alfonsina limpia y sirve. Con 12 años Alfonsina escribe su primer poema, triste y centrado en la muerte, y lo deja bajo la almohada de su madre. Ya en una niña de esa edad percibimos algo, algo muy dentro, un interior muy profundo y lleno. A la mañana siguiente su madre la reprende y le explica que la vida es dulce.
Su padre es depresivo y alcohólico y fallece en 1906 mientras que ella, Alfonsina, que no para de escribir, comienza a trabajar en un taller de gorras.
Su madre se casa de nuevo y se traslada a Butinza, donde continúa dando clases de música y canto. Alfonsina se traslada a Caronda para estudiar Magisterio, trabajando como celadora en la escuela, a pesar de lo cual el dinero le da para la pensión, lo cual le obliga a hacer escapadas a Rosario para cantar en un teatrillo como corista. Se descubre entonces su trabajo en Coronda y piensa en suicidarse tirándose al agua. El agua siempre presente. Al año siguiente, en 1991, obtiene el título de maestra y ejerce ese otoño en una escuela de Rosario.
Publica sus primeros versos en las revistas Mundo rosariano y Monos y Monadas, teniendo ya su primer desengaño amoroso con un hombre casado, mayor que ella, que la deja embarazada. Alfonsina, avergonzada, se refugia en Buenos Aires, dando a luz a su hijo Alejandro. Contaba 20 años.
Trabaja como cajera en una tienda y colabora en Caras y Caretas, entra a trabajar como corresponsal psicológico. En esa oficina dictará su primer libro. La inquietud del rosal se lo mostrará a poeta Felix B. Visillac y el libro es publicado. La revista Nosotros lo elogía y Alfonsina desde ese momento entra en el círculo literario. Reconocida y admirada, no cesan sus problemas económicos. Nombrada directora de un colegio llega su segundo libro, El dulce daño.
En marzo de 1918 sus nervios la obligan a dejar su puesto de directora y regresa al mundo literario, que nunca había dejado. Colabora en Atlántida mientras trabaja de celadora en un colegio.
Publica Irremediablemente en 1919 y la crítica lo ensalza. Al año siguiente la Universidad de Montevideo la invita a dar unas charlas. Ese mismo año publica Languidez. Con una cátedra en el Teatro Infantil Lavardén trabaja con niños. Su fama va yendo en aumento, lo que ella acusa, en un comportamiento neurótico. Se retira a Los Cocos, lo que hará a menudo. Tras el Premio Nacional de 1922, el Ministro de Instrucción Pública crea una cátedra para ella.
Sus poemarios se siguen publicando hasta que en 1927 inaugura una obra de teatro. El amo del mundo, un fracaso que apenas dura tres días en cartel. En los años 30 realiza dos viajes a Europa con su amiga Blanca de la Vega, intentando olvidar sus problemas mentales. Tras su último viaje se le descubre un tumor en el pecho, que se lo extraen con éxito, pero la terapia le supone tanto esfuerzo que no la sigue.
Alfonsina se retrae y no sale a la calle. Sus últimos años son años donde la muerte la atemoriza. El 25 de octubre de 1938 hayan su cuerpo en la playa de La Perla, en Mar de Plata. Al día siguiente se publica su último poema, Quiero dormir.

Adolfo Marchena

VOY A DORMIR

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara en la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides... Gracias..Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.

Alfonsina Storni

Nota: Hay un comentario de Laveron que recomiedo leer sobretodo por el poema que transcribe de una canción Alfonsina y el mar con letra de Félix Luna