Categoría: Artículos quemando ruedas
8 Septiembre 2008

No siempre. A menudo. Me da por pensar que mañana, hace cien años, nació Cesare Pavese. Que en su diario, luego convertido en el Oficio de vivir, escribió, por última vez; "Todo esto da asco. Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más" Me da por pensar que en ocasiones es así pero algo sobrevuela la palabra; el mismo gesto complaciente. Y algo me dice que he de escribir algo más. Aún es demasiado pronto. Las ramas de hace tres décadas siguen crujiendo a mi paso. Me da por pensar que nunca dejaron de ser las mismas. Me da por pensar que un hombre guarda en su maleta los Diálogos con Leucó y unos somníferos y se hospeda en una habitación. Su última noche. Me da por pensar en Hölderlin, Pessoa, Navokov, Vonnegut... Pero será mañana cuando nazca, hace cien años, Cesare Pavese. Me da por pensar en su última habitación. Dicen, la 346. Llaman, pero nadie responde. Me da por pensar en el pájaro que liberé hace cien años. Su canto se demora mientras la jaula de metal se oxida. Me da por pensar en ramas quebradas, en pájaros que escapan, en un hombre que nació mañana, en un hombre que escribió: "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos..." Me da por pensar en la vida, en la muerte, en el trueque y que las lagartijas corretean por las tejas en verano. Me da por pensar en Cesare Pavese.
adolfo marchena.
Imagen: Cesare Pavese
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12 Abril 2008
Nota del autor.
La evolución del individuo y la evolución de la especie en ocasiones coinciden. La evolución científica, tecnológica o política con la espiritual, a veces también. La vida nos reta y aceptamos el órdago diario. Sonreímos al vacío, obviamos algunos signos de puntuación deterministas, y seguimos adelante, a pesar de todo.

EL FINAL DEL ÉXITO
Estoy tranquilo
No vienen a molestarme en el fracaso.
Escribo más y mejor lejos de estrados
Apenas tengo que disimular.
La palabra efectista reniega de mí
porque carezco de público.
La colección natural es cruel
La obra boquea como pez en cubierta.
Obra desconocida
como desconocido es el obrador
Juntos hacemos compañía.
El espacio anónimo adopta nuestra forma
Somos grito que el aire no transporta.
Construyo mi caricatura
La caricatura sólo la estupidez resalta.
Caeremos hecos añicos
Nos sudarán las manos
El corazón trepará
una liana sin extremos.
Seremos lo que siempe fuimos
Nada
y nada nos importará.
A lo mejor
el éxito nos echa de menos
al perder un par de kilos
alojados en su trasero.
Luis Amézaga
(de su último libro A pesar de todo... Adelante. Ediciones de Baile de Sol, 2008)
autorización del autor
Imagenes: Adolfo Marchena
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26 Octubre 2007
En la década de los 60 EEUU encabeza los principios capitalistas y debido a su política de intervención se ve involucrado en la Guerra del Vietnam. Kurt Vonnegut, que se opone a esta guerra, posteriormente a la de Irak, manifestando su desacuerdo con el presidente G. Busch en el ámbito cultural, está asociado a la contracultura donde el movimiento hippie se caracteriza por la anarquía no violenta, la preocupación por el medio ambiente o el rechazo al materialismo occidental. Estos aspectos tienen mucho en común tanto en la vida como en la obra de Vonnegut. En una entrevista Kurt
declararía:
“¡Hagan esto, hagan aquello, movilicen las tropas de reserva!
¡Privaticen las escuelas públicas! ¡Ataquen Irak! ¡Recorten el presupuesto de salud! ¡Intervengan los teléfonos de todo el mundo! ¡Bájenle los impuestos a los ricos! ¡Construyan un misil de un trillón de dólares! ¡Cáguense en el habeas corpus y bésenme el trasero!” En estas declaraciones observamos parte del pensamiento de Kurt, desmembrando la herencia que han dejado algunos críticos que únicamente lo consideraron un loco dedicado a la ciencia ficción, no sabiendo apreciar uno de sus muchos propósitos, entre los que se encontraba cambiar el mundo. A mi entender es una de sus grandes preocupaciones y, al tiempo, una frustración que arrastrará toda su vida, motivo (dentro de la contradicción) de ese escritor humorista, jocoso, lacerante que sufre de continuas depresiones. El psicólogo, psiquiatra y escritor Carlos Chernov afirmó que “Está bien este desenmascaramiento del buen sentimiento del amor, que tiene tan maravillosa prensa. Yo sé que es imprescindible, pero como decía Kurt Vonnegut: menos amor y más respeto”.
A pesar de que tenía obra publicada anteriormente es con la novela “Matadero Cinco” (1969) cuando Kurt alcanza el reconocimiento, siendo nominado al Nobel. Un punto de inflexión que coincide con el suicidio de su madre, Edith Lieber Vonnegut, el 14 de mayo de 1944, cuando tras haber caído preso en la batalla de las Ardenas, vive la tragedia del bombardeo de
Dresde, donde se verá obligado a enterrar cadáveres en una fosa, tras haber sido uno de los pocos supervivientes que soportó las bombas aliadas junto a otros siete compañeros. En este momento y a pesar de las consecuencias dramáticas de los hechos, Kurt adopta una actitud humorística, si bien durante toda su vida abusó del alcohol y tuvo una tentativa de suicidio en los 80, mezclando alcohol con somníferos, al igual que sucediese con su madre. A pesar de su complejo interior siempre muestra una sonrisa y tanto sus afirmaciones como su creación llevan consigo lo que muchos críticos han puesto en común. Su humor negro, su gran imaginación o su ironía. En efecto, poseía esas cualidades, a las que se pueden añadir muchas más como su estilo directo y sencillo o sus frases cortas rematadas con un punto. No obstante su obra fue calificada de ciencia ficción, como sucediera con autores como Octavia Butler, Robert Anson Wilson, Howard Fast o Paul Anderson quienes poseían virtudes comunes. Los viajes en el tiempo de Octavia, el tono satírico y filosófico de Stanislaw Lem o el trato irónico sobre la paranoia estadounidense acerca de las conspiraciones secretas de Robert Anson Wilson. La ciencia ficción no forma un todo como han querido vender con la obra de Kurt Vonnegut y se puede afirmar que dentro de ese género existen diversos campos. Además de la ficción Kurt emplea la crítica social, la filosofía y un estilo de escritura particular que no debiera llevar implícito un apelativo tan generalizado y en cierto modo desacreditado. A este respecto también se ha afirmado que existe un tono realista en sus obras sin que se le pueda considerar un escritor realista. Lo cual resulta una paradoja. El escritor argentino Macedonio, comparado por
J. C. Masson con J. Joyce, afirmaba que: “La verdad de vida, la copia de vida, es mi abominación, y ciertamente, ¿no es lo genuino del arte, la mayor, quizá la única frustración, abortación, que un personaje parezca vivir?” En ocasiones los personajes de Kurt nos pueden parecer simplemente observadores, ajenos que a avanzan a la par que la frase, al tiempo en que el lector va pasa de página.
Kurt determinó ocho reglas para escribir ficción, y sólo ficción. Así en la primera dice: “Utiliza el tiempo de un completo desconocido de forma que él o ella no sienta que lo está malgastando”. Lo que nos puede sugerir el ritmo de la acción sin obviar el argumento. En la segunda: “Dale al lector al menos un personaje con el que él o ella se puedan identificar”. Se trata de que en el argumento ha de ser el personaje quien conduzca las riendas de modo que el lector pueda conocer con la mayor precisión posible, e incluso buscar o indagar, qué sucede con él o ella. En la regla seis determina: “Sé sádico. No importa cuan dulces e inocentes sean tus protagonistas, haz que les pasen cosas horribles (para que el lector compruebe de qué manera están hechos” Es cierto que, como los seres humanos, el personaje o los protagonistas deben tener alguna carencia, debilidad o un secreto. Un personaje perfecto nos privaría de la porción necesaria para la imaginación, el suspense que nos conduzca a buscar todos esos defectos. Y en el caso de Kurt, se hace preciso mostrar esa realidad que tan poco le gustaba. En este sentido Kurt en sus charlas daba consejos a su audiencia para que desarrollasen un pensamiento libre criticando mordazmente a las instituciones que deshumanizan al público. Cito la regla siete dado que suele ser una pregunta muy común, dentro de las entrevistas, a los autores contemporáneos. “Escribe para contentar unicamente a una persona. Si abres el ventanal del mundo, o lo mismo para hablarle, tu historia cogerá una neumonía”. Es determinante no escribir buscando la satisfacción de todos los posibles lectores pues supondría un condicionante, un peso añadido, y se perdería la idea original en miles de ideas ajenas. Pero el hecho de escribir para una persona (puede ser imaginaria) te convierte en el confesor de tu propia obra. Y esta afirmación puede ser más o menos compartida. Para no numerar todas las reglas de Kurt, concluiré con la quinta, pues me ha llamado la atención, ya que de esta manera en que él lo formula, uno puede pensar que todo puede estar dicho de antemano, pero no, si se consigue trazar ese comienzo que propone Kurt, del mismo modo se logrará que él o ella, entren de inmediato en la búsqueda de ese final que su regla dicta: “Empieza tan cerca del final como te sea posible”.

La vida de Kurt no ha sido una contradicción, si bien tanto su obra como su vida han formado un todo. En cierta ocasión Kurt dejó un cigarrillo prendido en su estudio, atiborrado de papeles, novelas y notas, con lo cual se inició un incendio en su apartamento de Manhhatan y el humo le ahogó hasta el extremo de llevarlo un par de días a la clínica. Así era su vida. Con su ironía llegó a anunciar que demandaría a una cierta compañía de tabaco, porque en el exterior del paquete se leía que el cigarrillo lo mataría, y acababa de fallar. Kurt Vonnegut publicó su primera novela en 1952, Player Piano, y hay quien sostiene que en la tradición de Eugene Victor Debs, uno de los promotores del movimiento fundador del Partido Social Demócrata, que se transformaría en el Partido Socialista en 1901. Otro autor más que fue encarcelado bajo el cargo de sedición ante la oposición a la I Guerra Mundial. En este sentido Kurt, respecto de las manifestaciones antibélicas opina que “a la televisión no le interesan los manifestantes anteguerra a menos que hagan disturbios”, algo que todavía sucede hoy en día. Y concluye su opinión diciendo que “hoy como ayer, en lo que compete a la televisión, el derecho de los ciudadanos para reunirse pacíficamente y pedir a su gobierno una enmienda de las injusticias y errores que ha cometido, no vale nada”. Aspectos a tener en cuenta a la hora de hablar de Kurt, de quien siempre se ha venido repitiendo lo mismo sin dar importancia a su compromiso con la sociedad y la injusticia y su amarga lucha por solventar dichos problemas. Aunque muestre su desencanto porque en palabras suyas “la humanidad ha tirado a la basura cualquier solidaridad”.
Todo ello queda plasmado en su obra aunque en muchas ocasiones no se haya sabido –o querido- profundizar en el verdadero contenido mostrándonos sólo la cáscara, la cubierta de un libro más. Entre otros apelativos también se le ha situado en la vanguardia y el posmodernismo, junto a escritores como Thomas Pinchon, autor de novelas como Maxon y Dixon (1997) o El arcoiris de la gravedad (1973), quien fuera alumno de Navokov y al que nadie consiguió entrevistarle. Tras la guerra Kurt ejerció como periodista en Chicago, cubriendo la sección de sucesos, antes de retomar sus estudios de antropología. Su tesis Las fluctuaciones entre el bien y el mal en los relatos sencillos fue rechazada unánimemente por el jurado. No pudo obtener su diploma hasta 1971, cuando la universidad acepta su libro Cuna de gato, donde inventa la falsa religión llamada bokononismo. De ahí que en muchas ocasiones nos sorprenda con sus conocimientos sobre la ciencia, aplicada en muchas de sus novelas. De ahí también su sincronización de la filosofía con la ciencia. El diario New York Times publicaría en una reseña que Kurt Vonnegut es George Orwell, el doctor Caligari y Fhahs Gordon fundidos en un solo escritor… un científico loco, que simula ser un bufón, pero que jamás olvida la ética. De entre sus catorce libros, además de cuentos y ensayos destacan
Las sirenas del Titán (1959), Madre noche (1961), Mr. Rosewater (Dios le bendiga Mr. Rosewater), 1959 o Splapstick (Payasadas), 1977. Curiosamente su obra inspiró a un soldado estadounidense a escribir un relato sobre el triángulo suní en Irak (guerra que Kurt no aprobó) ganando el premio “Blooker” como mejor libro, que comenzó como un blog en internet, siendo uno de sus inspiradores Vonnegut. “Leí Matadero Cinco cuando estuve en Irak” dijo Buzzel, su autor, quien añadió: “Es un genio. El modo en que lidia las situaciones de humor negro en ingenio. Fue una inspiración enorme”.
Ese laberinto interior de Kurt, del que tal vez no sepamos ni siquiera entrar, pero que ha dejado en sus libros algo más que ciencia ficción y en su persona algo más que humanidad. Murió como si fuese en uno de sus libros, de un golpe en la cabeza y no como pensaba, a causa del tabaco. Con una sonrisa, como indicándonos que también debíamos saber leer entre líneas. Un escéptico religioso y un librepensador humanista. Como testamento dejó el libro Un hombre sin patria y nunca pidió nada para él, sino para el planeta y la humanidad. Para el hombre dejó un epitafio: La vida no es manera de tratar a un animal; y para el planeta: A la gente no le gusta estar aquí. Y su epitafio, seguramente habría pedido que lo escribiesen con la ceniza que acumuló tras tanto cigarrillo, incluyendo aquella colilla que le llevó a la clínica.

adolfo marchena. okina
Imágenes: Kurt Vonnegut, Bombardeo de Dresde, J. C. Masson, Kurt Vonnegut, "Las sirenas del Titán"
Bibliografía:
Kurt Vonnegut: Obra
Página/12. Artículo de Rodrigo Fresán
Estrecho/indymendia (del Mundo por Alberto Rojas sobre Philip K. Dick)
Adnmundo. Redacción
Viaje Literario. Redacción
El Diario (Nueva York)
El Correo. Pedro Rodríguez
Axxón. Redacción
Redefiniendo el sueño estadounidense. Matt Reichel (Counter-Punch) Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Semana. Entrevista a Andrés Felipe Solano
El Nuevo Herald. Lorenzo García Vega (Especial/El Nuevo Herald)
Reuters (Londres). El blog de un soldado de EEUU gana un premio literario
Jacintario. 8 reglas para escribir ficción según Kurt Vonnegut
Internacional. La insignia. Joel Bleifuss (Brecha. Uruguay) Publicado en In These Times. Traducción del ingles: Ana Inés Larre Borges
Univisión. EFE (Nueva York)
Educar. Viviana Dehaes
ABC. Rosa Belmonte
Montevideo COMM. Redacción
El País. José F. de la Sota
Las sirenas del Titán. Crítica
El Periódico. Redacción
La Jornada. Jorge Anaya
La Nación. Silvia Hopenhayn
El Mundo. Román Piña Valls
El Espectador. Julio Castillo
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5 Octubre 2007

La noticia, publicada el 1 de octubre del presente año reza: “El precio de las hostias se dispara en Francia con el aumento de trigo”. Lo primero que pensé fue que los boxeadores ganarían más, también los políticos que se dan de tortas u hostias en las sesiones de los congresos de sus respectivos países y que salir a la calle y dar cuatro hostias sería algo remunerado. Y pensé apuntarme a un curso de boxeo, tai-kondo, kárate y judo, pese a que nunca me he defendido la violencia. Pero ante tal panorama pensé que tal vez pudiese dejar el periodismo y dedicarme a las hostias. Seguí leyendo y estúpida idea se fue al traste. Todo viene motivado ante el aumento de los precios del trigo y las materias primas, que han alcanzado a la iglesia católica de Francia, lo cual ha provocado un fuerte encarecimiento de las hostias. Según indicaba el día anterior el periódico Le Parisien, en el Departamento de de Cher, las carmelitas, que figuran entre las principales abastecedoras de hostias del país, han elevado el precio de golpe en un 25%. Nunca mejor dicho pero estas carmelitas no se andan con chiquitas. Y me ha salido un pareado de lo más tonto. Opino que sobrepasan bastante el IPC, aunque esto es algo normal. Lo del IPC es como ponerle cada día menos alpiste al canario. También me planteo si en esta subida han incluido la consagración ya que si la hostia viene a palo seco, más de uno se va a llevar un moratón. Y no se me enfaden los católicos, que en su derecho están y además tienen la oportunidad de aportar su granito a través de la declaración de la renta. Quién nos dice que no tendremos que pasar por taquilla para rezar tranquilamente en una iglesia. La noticia sigue diciendo que las religiosas se lo hicieron saber a sus clientes a través de una revista especializada (algo que podían permitirse con los extras de las hostias) quienes manifestaban el motivo de la subida, que habían intentado mantener desde el 2002. De modo que al constatar que no cubrían gastos se vieron “obligadas a aumentar las tarifas” (dicho por las carmelitas). Me parece curioso el término tarifa. Como la célebre película de La muerte tenía un precio es evidente que también las hostias tienen un precio. No obstante añaden: “gracias por su comprensión”. Una de las carmelitas explicó al diario que las hostias empezaron a fabricarse, otra curiosa palabra, en 1617. Ya han tenido que correr hostias a lo largo de tantos siglos. Y, concluye la noticia diciendo que han subcontratado la fabricación a una comunidad de discapacitados (lo cual me parece bien). Al fin y al cabo serán retribuidos con el aumento de las hostias. Al margen de todo, ya que con la iglesia hemos topado y en este, como en otros muchos países, hacer un comentario que pueda resultar despectivo o que sea negativo para la iglesia supone poco más que un sacrilegio. Que la excomunión se encuentra a la vuelta de la esquina. Y es lo que sucede, que somos tan intransigentes con las creencias ajenas y tan devotos con las propias que todo acaba en hostias a mansalva y de esto no se libra ni dios, tenga el nombre que tenga. Juzgue quien quiera pero a mi me ha parecido surrealista. Y mala será la ofensa, que luego llega el pecado, con ello la confesión y después ya te puedes ganar la hostia.
Charles Bouza. Laredo (Cantabria)
Imagen: Francis Bacon
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6 Diciembre 2006
OKUPACIÓN
Para Nietzsche, como no.
Resulta que tenemos unos salarios de miseria. Resulta que el trabajo no es estable. Resulta que la compra de una casa es imposible para la mayoría de jóvenes. Resulta que los alquileres suben a gusto y placer del propietario. Resulta que la inflación sube. Resulta que las grandes corporaciones que ofrecen sus "servicios" no tienen en absoluto en cuenta el cada vez más bajo poder adquisitivo. Resulta que se pasan el I.P.C. por donde más duele. Resulta que existe un trabajo en negro que multiplica las cifras oficiales. Resulta que hay personas esclavizadas a realizar más y más horas extras. Resulta que una gran parte de la población vive de ayudas y pensiones de miseria. Resulta que por aquí te dan y por allá te roban. Resulta que la política de "viviendas dignas" es una burla al más elemental sentido común y decencia ética. Resulta que la ley del civismo es, verdaderamente, la ley de los hechos consumados; la ley del cinismo; la ley del robo para los más débiles; la ley de un afán recaudatorio que raya en lo patológico. Resulta que se manifiestan personas por una verdadera y antedicha vivienda digna y empieza a rumorearse que son "antisiste
ma" (todo aquél que piensa y / o piensa con criterio propio). Resulta que se les da un trato ( a familias enteras) casi de kale borroka, con despliegues policiales propios del fascismo más manipulador y tergiversador de lo que realmente ocurre con millones de seres humanos. Resulta que hay millones de casas deshabitadas (muchas fingen estar habitadas) por buitres especuladores. Resulta que se reforma algún barrio y se echa a patadas a sus habitantes con indemnizaciones insultantes... De repente todas las casas están en ruina y son un peligro, que aquí se nos protege, no vaya usted a dudar. Imprescindibles son obras y más obras, y donde antes levanté, luego derribo para volver a levantar. ¿Sospechoso, eh?
Sí, resulta que la apariencia
y el disfraz son un simple escaparate para ahuyentar a los más desfavorecidos. Y si ya se ven obligados a pedir limosna o a vender cinturones sobre una sábana se les maltrata, se les veja, se les considera delincuentes.
La mentira más innoble campa a sus anchas pero el ignorante y gregario pueblo baja la cabeza y calla. Sólo se permiten manifiestos y manifestaciones que oculten esa odiosa verdad. Unos sí y otros no.
Los medios de "comunicación", hambrientos de alimentar mentiras y rumores con su ya decadencia lúbrica, entre el amarillismo y el "rosismo" de cientos de descerebrados que sencillamente son parásitos ensalzados, tienen el impudor, también, de chascar la lengua, parlotear y mirar hacia otro lado.
Que no, que no pasa nada, que los okupas son los parásitos, que todo va bien. España sigue "yendo bien" como cuando gobernaba la ultraderecha del P.P., que ya se les vio el plumero. Que España se rompe, Madrid. Y los taxistas se lo creen, que para eso escuchan la COPE y leen "La Razón", "El Mundo" y el "ABC". La Vanguardia danza al son que mejor suena...
Lo terrible es que esos supuestos "progresistas" que nos gobiernan, aquí, en Barcelona, en Catalunya, desde la Generalitat y la alcaldía. Esos verdaderos parásitos, forrados, sobrevolando el suelo en contra de la población, esa "mayoría silenciosa", que dijo el bochornoso Rajoy, dedicándose luego, él, a enarbolar pancartas a destajo, manifiestos para los niños del circo, para todos los mítines, siempre sin aportar absolutamente nada (Para el Partido Popular, sin comentarios... Sencillamente "no llegan"). Esos supuestos guardianes del bienestar social, mienten como bellacos.
¿Dónde habrán ido a parar los "intelectuales"? La respuesta es clara y diáfana. Donde ya no hay intelecto no puede existir ninguna intelectualidad. Que aquí lo que prima es el dinero, cualquier cosa, estupideces. ¿Seré un demagogo? No, soy un librepensador, y con nosotros no pueden. Sólo ven en blanco y negro. Tampoco llegan.
Qué sí, que sí, que sube la macroeconomía. Qué bien. Mientras, los okupas, son antisistema, viven del cuento, son hijos de papá, están en contacto con la kale borroka...
Y tanta estulticia es corroborada por un pueblo cada vez más alelado, adocenado y programado.
CARLOS IGUANA. BARCELONA
Imagen: OKUPA
Servido por tod@s
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23 Octubre 2006
• LA CADENCIA Y EL RITMO
En el verso, las palabras que sólo revelan el metro, no nos dicen nada; con todas sus
perfecciones y proporciones, rimas y cadencias,
sólo son una construcción. Pero si se las considera
como la forma externa de una idea interior, asumen
una personalidad. La idea se filtra en el ritmo, penetra
en las palabras y vibra en su ascensión y su caída.
Rabindranath Tagore
En contra de lo que muchos poetas creen, quizá porque no pueden, no saben ir más allá de la estética, del adorno, el ritmo es un coadyuvante de la idea, del fundamento de la obra poética. Un medio y no un fin. Nos acercamos al ritmo, a la armonía, a la cadencia que envuelve el poema para que las palabras amplíen su significado, se “esclarezcan” en ese vaivén ondulatorio que ha de seducir, que ha de transmitir “duende”, “magia en su propio encantamiento”, atrayendo en musicalidad de y con los símbolos. Con ellos y desde ellos.
Y no para constituirlo matemáticamente a modo de pentagrama para que siempre suene la misma canción, empequeñeciendo y encorsetando: pretender que Poesía es igual a ritmo estructurado mediante fórmula métrica (en el caso del "poema formal”) inamovible y categórica, mediante parámetros fijos de rima, número de sílabas en cada verso, acentos, cantidad de versos por estrofa y recuento y clasificación de las mismas, es, sencillamente, una soberana estupidez. Hay que huir de esa rancia valoración, principalmente y más que por su restallante inmovilismo, por su inherente insulto a toda inteligencia y común discurrir.
Afortunadamente, nada hay congelado en el tiempo y forma no es fondo, y, así, mírese como se mire, quedan desenmascarados muchos poetas que no lo son.
El ritmo de un poema, en prosa o en verso, viene dado de acuerdo con la visión personal del autor hacia su obra y sobre la base de su intención e intuición estilística, llevándole hacia terrenos fonéticos y onomatopéyicos que le acerquen a la idea y/o a una sutil y propia melodía, traída por la puntuación, repetición, rima, disposición de versos o frases, extensión de las mismas, etc. De igual manera que es libre en la elección de una u otra palabra o de ésta o aquélla figura literaria.
La cadencia equilibrada del conjunto relacional, del engarzamiento de unas palabras con otras, de unos versos con otros, de unas frases con otras, de unas estrofas con otras, no tiene nada que ver con la ciencia y sí, y mucho, con un fluir a la deriva dirigido, personalizado, singular. La estructura no hace al poeta, el poeta hace la estructura.
CARLOS IGUANA. BARCELONAImagen: LA CADENCIA Y EL RITMO

Servido por CARLOS IGUANA Y...
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23 Octubre 2006
AYER FUE EL DÍA. MI MEJOR RECITAL. IAGO INUSUALMENTE COMEDIDO A LA GUITARRA. ADOLFO PRESENTANDO EN CALZONCILLOS Y LANZANDO UNA ROSA AL PÚBLICO, AMÉN DE OFRENDAR SUS PAÑUELOS DE ADORNO EN UN PLANO MUY "CONVENCIONAL".
SÍ, FUE UNA SUERTE DE PREGUIONADA Y ENSAYADA LECTURA CON TOQUES DE "HAPPENIG" (ODIO LAS "PERFORMANCES" Y NO SON LO MISMO, TAMPOCO), IMPROVISACIONES Y BESTIALIDADES.
PREMEDITADAMENTE, ÉL HACÍA EL PAPEL DE POETA CORRECTO (AUNQUE FUESE EN CALZONCILLOS) Y YO ME SENTÍ COMO PEZ EN EL AGUA EN UN LOCAL FINALMENTE REPLETO, LEYENDO AMBOS, INTERCAMBIANDO PAPELES,BIENVENIDA SEA LA EXPRESIÓN,Y ES QUE YO FUI MONAGUILLO ANTES QUE FRAILE. QUIERO DECIR, QUE DURANTE TODA MI VIDA HE VIVIDO EL MUNDILLO ROCK,COMPLEMENTÁNDOLO, SOBRE LOS 14 AÑOS CON EL LITERARIO. ASÍ QUE COMO NO SOPORTO LOS RECITALES AL USO, TODOS MUY MODOSITOS, GRISES Y RECITANDO UNA LETANÍA Y MI VISIÓN Y MISIÓN ES CONJUGAR EL ROCK CON LA LITERATURA EN LOS RECITALES, ME DEDIQUÉ A REPARTIR BOTELLAS DE VINO PARA QUE EL PÚBLICO FUESE PASÁNDOSELAS, ME DESGAÑITÉ (AÚN ESTOY AFÓNICO), DEJÉ EL MICRO HECHO UN GUIÑAPO Y OTRO TANTO DE LO MISMO CON EL PIE DE MICRO.IMPROVISÉ AL OÍR LOS ACORDES DE "I WANNA BE YOUR DOG" DE IGGY AND THE STOOGES (1969), SU VERSIÓN PUNK DE LAS VULPES "ME GUSTA SER UNA ZORRA" (1981), ME TIRÉ AL SUELO COMO QUIEN CAE FULMINADO POR UNA BALA, ME LEVANTÉ COMO UN RESORTE, ADOLFO ME INDICÓ LEER DOS POEMAS, YO LEÍ UNO, SALTÉ DEL ESCENARIO Y ADOLFO DIO LAS "GRACIAS A TODOS USTEDES", ESO SÍ EN CALZONCILLOS.
FINALMENTE SONÓ UNA SALVA DE APLAUSOS, ADOLFO HIZO DE "RELACIONES PÚBLICAS" MIENTRAS YO RECIBÍA ENCANTADO FELICITACIONES Y TAMBIÉN BESOS, ALGUNOS NADA CASTOS, DE LAS CHICAS, QUE SON ENCANTADORAS.
AGRADEZCO, AHORA SÍ, TODO A TODO EL PÚBLICO.
CARLOS IGUANA.BARCELONA
Imagen;IGGY AND THE STOOGES


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11 Octubre 2006
Si nos atenemos a lo que las circunstancias actuales aparentemente exigen, es decir, disolución mente-cuerpo en masa amorfa, despersonalizada, fatigada, cansada de “ser” (que, sabemos, simbólica y connotativamente define algo más trascendente –y doloroso- que “estar”), ignorantemente feliz de su desunión con la Historia, la Filosofía, el pensamiento crítico, la verdadera literatura, etc... Brutalmente disgregada, alienada, alejada de un estado evolutivo que nos ha cohesionado a lo largo de milenios como humanos, deberíamos comprender, también, que semejante dejadez, apatía y aletargamiento, significa “agradable” muerte en vida; soltar riendas, volición desvirtuada, quebranto de lo que algunos denominamos psique, conciencia o espíritu... Y eso, querámoslo o no, psicológica e incluso genéticamente es un peligro: por “contagio” (y bien que lo sabemos, aun inconscientemente). Que con su pan se lo coman, sí, pero lo fatídico es su regurgitarlo y a distancia, impasibles, verlo.
Su reverso es la voluntad, la atracción por lo que, a un tiempo, asciende y profundiza; por algo que siempre está aún por realizar.
Hasta el siglo XIX, con todo su romántico spleen, su “anatomía de la desesperación” y su “Dios ha muerto”... con todo, el “aullido” no dejaba de ser un exacerbado canto al vitalismo, a la acción, a actuar antes que a “contemplar”... Partiendo de la Ilustración y de la Revolución Francesa, tenía, y era consciente de tener, aún, mucho por hacer, mucho por cambiar, mucho por decir... el Hombre. Y también en el siglo XX, predominantemente, fue así.
Evidentemente, pocos fueron los elegidos, relativamente pocos alcanzaban la genialidad, y evidentemente, muchos menos podían acceder siquiera a una simple alfabetización. Pero ahí tenemos, y su relevancia es indiscutible, a filósofos y escritores-pensadores que se dejaban, a veces literalmente, la piel, ya en el XVIII: A Montesquieu; al rebelde y varias veces encarcelado por sus escritos, Voltaire, a Diderot (también encarcelado, editor de la Enciclopedia Francesa), al perseguido Rousseau; al, primero prisionero, luego condenado a muerte y luego confinando en un psiquiátrico hasta su muerte, Sade, aún muy lejos de ser interpretado en su pensamiento, obviando la forma para ir al fondo; a Newton, quien defendió la interrelación entre todas las cosas, no sólo entre los astros; a Kant...
Quienes dan paso, luego, al Romanticismo y el realismo, al asentamiento de la inigualable obra de Goethe, a la relevante e influyente inspiración “psicótica” de Hölderlin, a Wordsworth y Coleridge, con su precursor uso inteligente de las drogas como elemento conductor y no como fin, al un tanto sobreactuado Byron, por muy “satánico” que fuese considerado, a Thomas de Quincey (“Confesiones de un comedor de opio inglés”), a los Shelley (uno gran poeta, expulsado de la universidad por sus escritos ateos y su mujer,, artífice de Frankenstein), a Keats, al que fue avanzado del surrealismo y que, desquiciado, se ahorcó, Gerard de Nerval, a Leopardi; a los sublimes y únicos, por estilo, Poe (admirado y traducido por Baudelaire) y Whitman, creador éste último del verso libre, jamás igualado en ese sentido, a la originalísima, siempre insociable, subversiva en cuanto modo y trascendental en su aparente sencillez, Emily Dickinson, a Guy de Maupassant, a los meticulosos y cerebrales, además de trágicos, en vida y obra, Tolstoi (siempre atormentado), o Dostoievski, éste, primero condenado a muerte para ser finalmente conminada esta pena por trabajos forzados en Siberia; a pensadores que darían un giro a la Historia, como Darwin y Shopenhauer... Más tarde, y quizá eslabonado, a la intuitiva y visionaria (y totalmente incomprendida, literal y literariamente) nobleza poético-filosófica de Nietzsche, o a videntes simbolistas (Nietzsche, a mi entender, también lo fue), como Baudelaire (allende el Romanticismo ejerció como maestro de su ruptura), a Verlaine, salvaje su relación con el genio salvaje de Rimbaud… Mallarmé, único en estilo, más allá de la palabra, o Apollinaire, padre, el antedicho de las vanguardias pero inmediato discípulo de los anteriores... A otro poeta-filósofo, Kierkegaard, que aunque insólito, resulta un tanto cargante con su “orfandad de Dios”, cuestión que jamás superó, dejándole en ese desamparo tan frecuente del que adolecen los nihilistas o los ateos que aún andan hoy atormentados por dudas a ese respecto...
Bueno, y qué decir de Marx, fílósofo, y teórico del comunismo, luego a todas luces prostituido y, aunque desconocido como tal, también poeta; o de Freud, cocainómano confeso y padre de un psicoanálisis que después fue reequilibrado gracias a sus discípulos, o de Rilke, o del extraordinario maestro del terror psicológico, de singular realismo enfermizo y asfixiante, Kafka, paradigma y guía no sólo de escritores, también de cineastas actuales como Cronemberg o Lynch...
Poco a poco, los antaño excluidos fueron teniendo acceso a la educación, incluso paulatinamente a una educación de mayor calado. Y no fue fácil, el camino estuvo repleto de obstáculos. Y de ahí, de ese “andar cuesta arriba” (y específicamente por ello, no desestimemos torpemente las crisis) brotaron nuevos movimientos socio-político-culturales, especialmente ya en el XX, donde hombres continuadores de las renovaciones del XIX, como Valéry, el “táctil” Proust, Gidé, Heidegger, el infravalorado (y superador de Freud), Jung, con su comprensión de una psicología que jamás podrá ser dogmática o totalmente científica, pues “la mente es como un río” y con la empatía psico-lírica de Reich, fueron claros continuadores de un proceso...
Y me refiero, complementariamente, a movimientos artístico-rupturistas, al futurismo, con Marinetti al frente, precursor del dadaísmo (Tzara y sus fieros manifiestos contra la primera guerra mundial, junto a sus inquietos drogadictos, desertores, artistas y pre-situacionistas, y por tanto pre- punks, dentro y fuera del Cabaret Voltaire), aunque luego cayera –Marinetti- en el nacionalismo más lerdo. Y me refiero, también, a la lost generation, más tarde, norteamericanos exiliados en París tras la guerra, con Ezra Pound, Dos Passos, Hemingway o Cummings, verdaderos maestros, entre otros, de Céline, del inclasificable e inimitable Bukowski, o Hubert Selvy jr., remando entre dos aguas (o ninguna), “entre la lost y los beat”, precursores, a su pesar, de esa tontería comercial del “realismo sucio”; al magistral surrealismo, con todo lo que representa aún de inteligente respuesta, creyendo más en el trasfondo que en la simple descripción... A la generación beat, con un genio como Burroughs, aunque él mismo renegara de cualquier rumbo clasificatorio, con libros como “El almuerzo desnudo” (llevado al cine por David Cronemberg) “Marica” o “Yonky”. Y quisiera plasmar como paradigma póstumo (evidentemente en base a mis criterios y es por ello que aquí y antes he obviado a decenas de autores)a Hunter S. Thompson con su "Miedo y Asco en Las Vegas", correctamente trasladado a película por Terry Gilliam.
Hasta la década de los 60-70, y especialmente por entonces, las universidades no sólo eran un hervidero de propuestas y acciones político-sociales... también surgían y continuaban genios en el ámbito cultural, como los situacionistas, quizá ya en un contexto de menor calado y mayor dogmatismo, pero la asfixia, el callejón sin salida, el “desencanto” (y aquí quisiera destacar, como dejándolo caer casualmente a, tiempo al tiempo, uno de los más singulares y mejores poetas de las letras hispanas, herencia directa del XIX más transgresor, insólito en nuestro país: Leopoldo María Panero) aún andaban lejos. Aún quedaban lejos las bajezas y prostituciones de hoy: Pensadores, artistas, cineastas, escritores, periodistas (y músicos, no hay color), ofrecían obras de calidad. Tan solo una ligera retrospectiva es suficiente para reflejar una aplastante evidencia: Ahora la situación se ha invertido; muchos son, toscamente, los alfabetizados, pero apenas nadie alcanza la genialidad (y mencionemos de paso cómo se ha devaluado dicho concepto). Pensar está mal visto, crea desconfianza… Los filósofos ejercen el papel de sociólogos, los sociólogos de cotillas voceros de modas, las modas lo dirigen todo, la prensa es arrastrada por “corrientes” social-descerebradas, cercanas a la prensa rosa, amarillista o a la telebasura (que es, prácticamente, toda la programación de ese nefasto invento, no nos engañemos por no parecer “antiguos”) y hasta se autodenominan “escritores”, auspiciados por patéticos críticos e imbéciles lectores. Los “escritores” (oficiales, claro)… Ah, que panda de cretinos mediátic@s y chupapollas.
Y, ¿a quién le importa? ¿Por qué leer, pensar con criterio, huir de la desidia, si aquí hace calor y afuera frío?
CARLOS IGUANA. BARCELONA
Imagen:Intelectual actual
Servido por CARLOS IGUANA Y..,
servido por marchenaescritor
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